Que Significa Puesta En Valor De Un Edificio?

Que Significa Puesta En Valor De Un Edificio
La puesta en valor se entiende como un reconocimiento de los valores presentes en los monumentos en cuestión. Dicho reconocimiento es efectivo en tanto conlleva las medidas necesarias para la conservación, recuperación y evaluación de la edificación.

¿Cómo realizar una puesta en valor?

Proteger para recuperar – El primer paso para la puesta en valor de los bienes, es la voluntad de protegerlos, Ya lo dice la propia definición del Patrimonio Cultural: forma parte del pasado y la cultura del pueblo, ser apreciado por sus características y por eso, merece ser protegido.

  1. Si quieres saber qué es el Patrimonio Cultural echa un vistazo a este otro artículo.
  2. Por tanto, la puesta en valor de un bien empieza por la decisión de protegerlo.
  3. Esta decisión tiene que estar bien justificada.
  4. ¿Por qué proteger este bien? La puesta en valor tiene que estar basada en el aprecio y consideración social del propio bien.

No vale cualquier edificio antiguo. Tiene que ser representativo y cumplir con unas características específicas, –

¿Cuál es el valor de un patrimonio?

Que Significa Puesta En Valor De Un Edificio https://evemuseografia.com/wp-content/uploads/2014/04/EVEAudioEl-Valor-del-Patrimonio-Cultural18042020.mp3 Primero recordaremos que el concepto de patrimonio cultural va asociado, casi siempre, al de valor histórico y estético de las cosas. Este valor histórico-cultural, entrando más en detalle, podemos dividirlo a su vez en tres grandes conceptos generales: Valor de uso, valor formal y valor simbólico.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (ICOMOS), con referencia al sentido que tiene la conservación del patrimonio, dice: «la búsqueda del mensaje de bienes culturales exige evidenciar los valores éticos, las formas sociales de comportamiento, las creencias y los mitos, de los que los elementos del patrimonio físico serán los signos, la expresión, en el espacio y en el tiempo () El concepto o la representación social de un bien cultural revisten una importancia mayor que el objeto en sí mismo: la dimensión inmaterial prevalece».

Hoy nos detendremos a reflexionar sobre el patrimonio cultural-industrial, que, creemos, es el que se encuentra actualmente en mayor peligro de total extinción. De ahí el tono un tanto agrio que nos ha salido en la redacción de este artículo. Que Significa Puesta En Valor De Un Edificio La dimensión inmaterial, el valor no tangible de las cosas en un entorno social carente de sensibilidad, de curiosidad por conocer, de estímulos para utilizar la imaginación viajando a otras épocas, carecerá de valor, por lo que estará condenado a la destrucción si no hay quien defienda (y tenga influencia sobre el poder administrativo) el valor de una idea Si apelamos a la acepción del patrimonio como valor de uso, que «sirva para algo», que satisfaga una necesidad material, nos encontraremos con máximos responsables (administración pública, propietarios) que normalmente carecen de sensibilidad cultural, y nosotros, entonces, lucharemos para intentar salvarlo de la destrucción.

  • Con los dos valores del patrimonio restantes, el formal y el simbólico, nos adentramos en terrenos muy delicados, en un barrizal.
  • El valor formal del patrimonio se refiere al aprecio que pudiera llegar a tener el público hacia él, bien porque despierta emociones, bien por el placer que proporciona su estética (forma), o por otras cualidades un poco más metafísicas, como son las cualidades sensibles y emocionales (complejas).

¿Podemos explicar a la administración qué cualidad sensible tiene determinado elemento patrimonial para que no sea destruido? Nosotros, por experiencia tenemos la respuesta. Es casi imposible, no es un contexto amable, en absoluto, para hablar sobre sensibilidad, con sensibilidad, y con propietarios que no lo son; los encontraremos obcecados con la especulación inmobiliaria y medrando con los fondos buitre. Que Significa Puesta En Valor De Un Edificio Aquí, en España, si el patrimonio es capaz de convivir con bloques de viviendas o transformarse en las propias viviendas, entonces lo hemos salvado aunque no podremos visitarlo salvo que nos compremos un apartamento allí o tengamos un amigo propietario Los objetos del pasado, representan el medio de comunicación entre las personas que los produjeron o utilizaron y sus actuales receptores, emitiendo mensajes históricos de un enorme valor social.

Ese es el valor que denominamos valor simbólico, El problema es que este valor está directamente vinculado al bagaje cultural de la persona que lo percibe, y a la distancia que mantiene el patrimonio entre lo material (el edificio, por ejemplo) y lo que ha significado para la sociedad. Dicho «valor», presenta un problema añadido, el de poder ser utilizado ideológicamente por la administración de turno, y llegar así a trascender a la sociedad como un valor manipulado, o nulo.

Sea como sea, desgraciadamente, siempre hablamos más del peligro que el patrimonio cultural tiene de desaparecer, que de su puesta en valor para beneficio de la sociedad. Que Significa Puesta En Valor De Un Edificio La puesta en valor del patrimonio requiere ideas, creatividad, ilusión, trabajo, compromiso con el pasado histórico y libre de cargas ideológicas. La dificultad se manifiesta a la hora de sensibilizar a la administración y propietarios de la importancia de su supervivencia como un legado de futuro para la sociedad.

La inversión pública (y participada por los gigantes contratistas y financieras privadas «Show me the money») se impone a todo. Se han dado casos exitosos que demuestran que esta puesta en valor no es una quimera. Conocemos lo que se hizo en la cuenca minera del Ruhr,en Alemania, con éxito; lo que ha conseguido hacer el English Heritage en Inglaterra; lo que se ha promovido desde la Unesco en Noruega y otros muchos proyectos, concluidos también con enorme éxito, en Francia y algunos países del resto del mundo.

Incluso en España, existen ejemplos claros de lo que se puede llegar a hacer y lo mucho que se debe seguir haciendo, pero son aún muy pocos. Desgraciadamente, en este país la tentación especulativa es demasiado grande, generalmente no hay lugar para generar ideas que se conviertan en realidad. Son muchos los casos de éxito que pueden servir como referencia de lo que se puede hacer posible, la transformación en cultura y conocimiento de un lugar abandonado, un legado insustituible para la sociedad. Se ha tirado el dinero público en otras cosas que no mantienen, en absoluto, su valor para la sociedad.

Para terminar, transcribimos aquí parte de una noticia que leíamos no hace mucho y que muestra su versión sobre lo que está ocurriendo: «El patrimonio industrial es esa valiosa e incómoda herencia que a menudo ni administraciones ni particulares desearían haber recibido. Sobre todo el más reciente: fábricas desprotegidas y contempladas por la ciudadanía como una mancha anacrónica en el paisaje moderno.

Sucede ahora con el conjunto racionalista de Clesa en Madrid, por ejemplo, obra de Alejandro de la Sota, considerada por los expertos como una joya del patrimonio, que aguarda estos días la licencia de demolición. O Averly, una magnífica villa factoría en Zaragoza de 1855 —la única fundición de España que hasta hace poco más de un año todavía funcionaba—, que se ha vendido a una constructora para derribarla y construir viviendas.

  • Algo parecido a lo que les sucede a la fábrica de Bombas Gens (cuya nave principal arrasó un incendio) o a La Ceramo, ambas en Valencia, sumidas en un deterioro sin remedio.
  • Todas son joyas del patrimonio industrial.
  • Pero el precio del solar que ocupan impide apreciar el valor de lo que cuentan» (El País).

Fotografías 2 y 3 son propiedad del «El País» Si quieres recibir nuestro newsletter, y/o la bibliografía asociada al artículo, rellena y envía el boletín adjunto, por favor. Si quieres recibir los artículos por correo electrónico completa el campo correspondiente en la página principal del blog.

¿Cuál es el valor de los bienes culturales?

El patrimonio es el legado cultural que recibimos del pasado, que vivimos en el presente y que transmitiremos a las generaciones futuras. Con la Convención de 1972 para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural la UNESCO establece que ciertos lugares de la Tierra tienen un “valor universal excepcional” y pertenecen al patrimonio común de la humanidad, como la selva de Serengueti en el África oriental, las pirámides de Egipto, la Gran Barrera de Coral en Australia y las catedrales barrocas de América Latina.

  • Sin embargo, el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos.
  • Comprende también expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

Pese a su fragilidad, el patrimonio cultural inmaterial o patrimonio vivo es un importante factor del mantenimiento de la diversidad cultural. Para la UNESCO Santiago la noción de patrimonio es importante para la cultura y el futuro porque constituye el “potencial cultural” de las sociedades contemporáneas, contribuye a la revalorización continua de las culturas y de las identidades y es un vehículo importante para la transmisión de experiencias, aptitudes y conocimientos entre las generaciones.

Además, el patrimonio es fuente de inspiración para la creatividad y la innovación que generan productos culturales contemporáneos y futuros. El patrimonio cultural encierra el potencial de promover el acceso a la diversidad cultural y su disfrute. Puede también enriquecer el capital social y conformar un sentido de pertenencia, individual y colectivo que ayuda a mantener la cohesión social y territorial.

Por otra parte, el patrimonio cultural ha adquirido una gran importancia económica para el sector del turismo en muchos países. Esto también genera nuevos retos para su conservación.

¿Qué es el patrimonio cultural tangible del Ecuador?

El patrimonio tangible es acervo de histórico fundamental para la Identidad y memoria de la sociedad. La salvaguarda de estos valores y bienes culturales es esencial para garantizar la transmisión de costumbres y valores, promover la cohesión social, y enfrentar la homogenización.

¿Qué significa poner en valor al patrimonio?

Puesta en Valor : Son las intervenciones sobre bienes patrimoniales declarados Monumentos Nacionales o en proceso de serlo, que hacen posible que éstos generen flujos sostenidos de beneficios culturales, sociales y económicos para la comunidad.

¿Qué significa la puesta en valor de los recursos?

La puesta en valor de un recurso implica la construcción de equipamiento específico para brindar servicios de alojamiento, restauración, transporte y recreación, así como también un conjunto de servicios complementarios de la prestación turística (comercios, bancos, seguridad, sanidad, entre otros) e infraestructura de

¿Cómo saber si un edificio es patrimonio?

De acuerdo con la Comisión Nacional de la UNESCO el patrimonio inmueble está constituido por monumentos, obras de la arquitectura y de la ingeniería, sitios históricos y centros industriales, zonas u objetos arqueológicos, calles, puentes, viaductos de interés o valor relevante desde el punto de vista arquitectónico,

¿Cómo saber cuál es el valor de mi patrimonio?

Si hablamos en términos financieros, todos tenemos lo que se llama un patrimonio neto. Es lo que te queda después de restar sus pasivos (lo que debes) de tus activos (lo que tienes). Es nada más que el valor de todos tus activos (propiedades) menos la suma de tus pasivos (responsabilidades). Descubre más historias en Business Insider España.

Si hablamos en términos financieros, todos tenemos lo que se llama un patrimonio neto. Es lo que te queda después de restar sus pasivos (lo que debes) de tus activos (lo que tienes), No debe confundirse con los ingresos: eso es lo que ganas en tu puesto de trabajo y lo que declaras anualmente a la agencia tributaria.

  • Puede ser negativo o positivo, grande o pequeño.
  • Es nada más que el valor de todos tus activos (propiedades) menos la suma de tus pasivos (responsabilidades),
  • Entonces, el patrimonio neto es igual al valor de todo lo que posees (casa, coche, dinero en efectivo, etc.) menos tus responsabilidades (préstamos, impuestos sin pagar, deudas, etc.).

A modo esquemático, esta sería la fórmula: El patrimonio neto = valor total de tus activos ? valor total de tus pasivos Leer más: Este es el dinero que debes ahorrar para jubilarte a los 40 años

¿Cómo se calcula el valor de mi patrimonio?

Te informamos de cómo se valoran los bienes y derechos y las deudas que son o no deducibles El patrimonio neto es la diferencia algebraica entre el importe del patrimonio bruto (el valor total de los bienes no exentos) y la totalidad de las deudas deducibles.

¿Qué es el valor patrimonial arquitectura?

Cómo interviene la Arqueología en el Patrimonio Arquitectónico – Para el estudio y conservación del Patrimonio Arquitectónico, hay muchas disciplinas que entran en juego. Por su parte, la Arqueología utiliza los métodos propios de su disciplina para extraer información de los edificios partiendo de un principio fundamental y heredado de la propia estratigrafía: Lo que está más abajo es más antiguo de lo que está arriba, Cada revestimiento, cada retoque o modificación del estado original y primario del edificio se considera un unidad estratigráfica muraría (UEM) y con ellas, al igual que las UE’s, pueden establecerse relaciones estratigráficas para conseguir así una lectura histórica del mismo.

En este caso, el papel del arqueólogo consiste en documentarse bien sobre la historia del edificio, trabajar estrechamente con la arquitecta para mantener la originalidad del inmueble evitando destruir los materiales originales, Esto se consigue a través de la restauración y consolidación. Por otro lado, no solo la Arqueología sino también los profesionales del Arte tienen gran protagonismo en las labores de restauración del Patrimonio Arquitectónico,

Ambas disciplinas trabajan conjuntamente con profesionales de la Arquitectura para intentar consolidar y proteger estos bienes inmuebles tan peculiares El Patrimonio Arquitectónico tiene gran importancia cultural por la información que aporta al estudio histórico de la sociedad y por lo que represente para el conjunto de las personas.

¿Cómo se adquiere el patrimonio?

Características del patrimonio – En general, todo patrimonio se caracteriza por:

Desde un punto de vista económico, debe poder medirse o estimarse en dinero, Por esta razón, no forman parte del patrimonio de cada quien sus derechos fundamentales, que no pueden ni comprarse ni venderse. Desde un punto de vista contable, se compone de dos partes: un activo (todos los capitales e instrumentos financieros, así como todos aquellos bienes que podrían venderse para recibir capitales) y un pasivo (todas las deudas, obligaciones o cargas impositivas en general). Los bienes que constituyen el patrimonio de alguien pueden generalmente heredarse, o sea, transmitirse por línea sucesoria. Esto es especialmente cierto para los patrimonios naturales, históricos o culturales, que acompañan a las generaciones de seres humanos, sin que le pertenezca a ningún individuo en específico. Desde el punto de vista jurídico, abarca no sólo los bienes de una persona natural o jurídica, sino también sus derechos y obligaciones,

¿Qué es patrimonio material 3 ejemplos?

1. ¿Qué es patrimonio cultural? R/ El patrimonio cultural es la expresión creativa de la existencia de un pueblo en el pasado remoto, en el pasado cercano y en el presente. Nos habla acerca de las tradiciones, las creencias y los logros de un país y su gente.

  • La palabra patrimonio significa algo que ha sido heredado, debe, de hecho, considerarse como el legado que recibimos de nuestros ancestros y que debe pasar a las futuras generaciones.
  • El término de patrimonio cultural ha evolucionado durante las últimas décadas.
  • Originariamente solo se refería a obras maestras de valor artístico e histórico, pero ahora se usa más ampliamente y abarca todo aquello que tiene un significado particular para los grupos históricos.2.

¿Todo es patrimonio cultural de Colombia? R/ Solo pueden considerarse patrimonio cultural de la Nación aquellos bienes y manifestaciones a los cuales las personas, los grupos o las instituciones con competencias atribuidas legítimamente, mediante un proceso razonable, reflexivo, transparente, incluso público les confieren valores o atribuciones de identidad.

Por ejemplo, sería extraño negar que la obra de Gabriel García Márquez sea patrimonio cultural de la Nación, pero absurdo resultaría reivindicar el mismo carácter para cada silla de hotel en que el escritor haya descansado.3. ¿Qué clase de patrimonio existe? R/ Podemos distinguir dos clases de patrimonio cultural: material e inmaterial.

El patrimonio material (que se puede palpar, tocar) incluye monumentos, edificios, esculturas, pinturas, objetos, documentos, etc. Esta clase de patrimonio, comprende el patrimonio mueble (que se puede transportar fácilmente de un lugar a otro) e inmueble (que no se puede retirar de su lugar de origen).

Otra clase de patrimonio, es el patrimonio inmaterial incluye la música, la danza, la literatura, el teatro, las lenguas, los conocimientos, las ceremonias religiosas, las manifestaciones tradicionales, etc. También está el patrimonio natural que incluye paisajes, formaciones físicas y geológicas con valor científico y estético y áreas delimitadas que constituyen el hábitat de plantas y animales en peligro de extinción, tales como parques naturales o marítimos.4.

¿Por qué es importante el patrimonio? R/ El patrimonio cultural es importante porque transmite distintos valores, mensajes (históricos, artísticos, estéticos, políticos, religiosos, sociales, espirituales, naturales, simbólicos, etc) que contribuyen a darle valor a la vida de las personas.

Porque representa la identidad de una sociedad, el vehículo para entender la diversidad de los pueblos y desarrollar una política para la paz y la comprensión mutua. Porque es único es irremplazable. Porque es tuyo, es mío, es nuestro y debemos conocerlo, preservarlo y salvaguardarlo 5. ¿Qué es un Bien de interés cultural? R/ Son aquellos bienes materiales que las autoridades competentes han declarado como monumentos, áreas de conservación histórica, arqueológica o arquitectónica, conjuntos históricos, o mediante otras denominaciones vigentes antes de la promulgación de la ley 1185 de 2008.

Los BIC (Bienes de interés cultural) pueden ser de los ámbitos nacional, departamental, distrital, municipal, de los territorios indígenas o de las comunidades negras, que trata la Ley 70 de 1993.6. ¿Cuál es el procedimiento para la declaratoria de un bien como bien de interés cultural? R/ La declaratoria de los bienes de interés cultural, tanto en el ámbito nacional como en el territorial, se ajusta al siguiente procedimiento: 1) el bien de que se trate se incluirá en una Lista indicativa de candidatos a bienes de interés cultural por la autoridad competente de efectuar la declaratoria; 2) con base en dicha lista, la autoridad competente para realizar la declaratoria definirá si el bien requiere un plan especial de manejo y protección (PEMP); 3) una vez cumplido el procedimiento descrito en los dos numerales anteriores, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, respecto de los bienes del ámbito nacional, o el respectivo Consejo Departamental o Distrital de Patrimonio Cultural, según el caso, emitirá su concepto sobre la declaratoria y determinará si el bien requiere o no un plan especial de manejo y protección; 4) si el concepto del respectivo Consejo de Patrimonio Cultural fuera favorable, la autoridad efectuará la declaratoria y en el mismo acto aprobará el plan especial de manejo y protección, si este se requiriera.

Si la declaratoria surge de una iniciativa privada o particular, se sigue el mismo procedimiento, en cuyo caso el particular solicitante debe presentar el respectivo plan especial de manejo y protección, en la eventualidad de que dicho plan se estime necesario, y este será sometido a revisión del respectivo Consejo de Patrimonio Cultural.7.

¿Qué beneficios y obligaciones lleva una declaratoria como bien de interés cultural (BIC)? R/ Cuando un bien es declarado BIC, el propietario del mismo adquiere ciertos deberes y derechos. Como deberes, está el de velar por la conservación, el mantenimiento y protección del bien, de acuerdo con lo establecido en el artículo 7.º de la Ley 1185 del 12 de marzo de 2008, “por la cual se modifica y adiciona la Ley 397 de 1997 —ley general de cultura— y se dictan otras disposiciones”.

Como derechos o beneficios tributarios, el artículo 14 de la Ley 1185 de 2008 establece una deducción de gastos relacionados con planes especiales de protección y destinados al mantenimiento y conservación de estos bienes, así no guarden relación de causalidad con la actividad productora de renta del propietario.

Otros derechos y obligaciones están establecidos en la Ley 388 de 1997.8. ¿Quién hace la solicitud de declaratoria de bienes muebles e inmuebles de interés cultural: los propietarios de dichos bienes, la comunidad o la Dirección de Patrimonio? R/ Cualquier persona natural o jurídica puede solicitar a las entidades territoriales o al Ministerio de Cultura —dependiendo del ámbito de la declaratoria a la que se aspire— la inclusión de un bien en una Lista indicativa de candidatos a bienes de interés cultural (LICBIC).

  1. El solicitante deberá adelantar el análisis de la valoración respectiva para determinar a qué entidad debe dirigirla.
  2. Dicha entidad, por su parte, informará sobre la inclusión o no inclusión del bien en la LICBIC respectiva, para luego, si la respuesta es afirmativa, proceder a la recomendación de la declaratoria ante el Consejo de Patrimonio Cultural que corresponda, con el fin que este conceptúe sobre la pertinencia de la misma.

Las entidades territoriales y la Dirección de Patrimonio también están facultadas para presentar, por iniciativa propia, propuestas de inclusión de un bien en una LICBIC.9. ¿Qué es un Centro Histórico? R/ Espacios habitados por las comunidades, condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo.

Son sectores que además de ser considerados los lugares más simbólicos de una ciudad, juegan un importante rol en la estructura urbana, ya que generalmente se constituyen en el “centro urbano”, entendido como el lugar donde se concentran las funciones institucionales, comerciales, administrativas, financieras y de gobierno.

Para declarar un Centro Histórico este debe contar con un Plan Especial de Manejo y protección. (Puede regresar a la pregunta número 6).10. ¿Qué es un PEMP? R/ Es un Plan Especial de Manejo y Protección, un instrumento de gestión y planeación del Régimen Especial de Protección, establecido selectivamente con la finalidad de determinar acciones de protección, conservación y sostenibilidad en el tiempo para algunos Bienes de Interés Cultural (BIC).

Aunque sobre todos los BIC actúa el Régimen Especial de Protección que estamos analizando en esta parte del documento, no todos ellos necesitan un PEMP. La decisión sobre la conducencia de elaborarlo o no hace parte del proceso de declaratoria de cada BIC, tras una serie de etapas, si dicho Plan se estima necesario, su aprobación administrativa corresponde a cada entidad nacional o territorial competente con el concepto favorable de los Consejos de Patrimonio Cultural de los mismos niveles.

El PEMP debe definir las condiciones para la articulación de los BIC con su contexto físico, arquitectónico, urbano o rural, con los plantes preexistentes y su entorno socio-cultural, con el propósito de conservar sus valores mitigar riesgos y aprovechar las potencialidades que expongan.

Adicionalmente, precisa acciones preventivas o correctivas de conservación y establece las condiciones físicas para el efecto, al tiempo que prevé los mecanismos específicos de recuperación y sostenibilidad y, en general, las estrategias para que los ciudadanos puedan conocerlos y disfrutarlos garantizando su protección.11.

¿Cuántos Centros Históricos tiene Colombia y cuáles son? R/ Colombia cuenta con 44 Centros Históricos incluidos en la Lista de Bienes de Interés Cultural del ámbito Nacional. Estos son: 12. ¿Qué es un PES? R/ PES significa Plan Especial de Salvaguardia. De acuerdo con la UNESCO, se entiende por “salvaguardia” las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial. Allí quedan comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión –básicamente a través de la enseñanza formal y no formal– y la revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos.

De acuerdo con nuestro sistema regulatorio del patrimonio cultural inmaterial, con la inclusión de una manifestación cultural en la LRPCI de cualquier ámbito de competencia, debe aprobarse un PES, concebido como un acuerdo social y administrativo y como un instrumento de gestión mediante el cual se establecen acciones y lineamientos encaminados a garantizar la salvaguardia de la manifestación incorporada a la LRPCI y, por lo mismo, del patrimonio cultural inmaterial de la Nación.13.

¿Cómo una manifestación puede ser Patrimonio de la Nación? R/ Cuando hablamos de patrimonio cultural inmaterial nos referimos a la producción humana misma, a la forma en que se expresan individuos y se relacionan dentro de las sociedades, o a cómo los grupos humanos se diferencian de otros.

En realidad es un concepto muy amplio que involucra, entre muchos otros, aspectos como las tradiciones, lenguas y expresiones orales; artes del espectáculo; usos sociales, rituales y actos festivos; conocimientos y usos relacionados con la naturaleza; técnicas artesanales tradicionales; expresiones musicales, dancísticas y sonoras; expresiones rituales, escénicas, ceremoniales, juegos tradicionales; conocimientos, habilidades y técnicas asociadas a la elaboración de objetos, diseños; usos sociales, conocimientos y prácticas sobre el ser humano, la naturaleza y el universo; conocimientos, sistemas jurídicos tradicionales; conocimientos y técnicas asociadas a la cocina tradicional.

Por lo anterior y siguiendo la normatividad de la UNESCO establecida en la Convención para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, Colombia cuenta con una Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial –LRPCI-, a esta lista pueden ingresar manifestaciones culturales que correspondan a alguno de los siguientes campos: • Lenguas y tradición oral.

Organización social. • Conocimiento tradicional sobre la naturaleza y el universo. • Medicina tradicional. • Producción tradicional. • Técnicas y tradiciones asociadas a la fabricación de objetos artesanales. • Artes populares. • Actos festivos y lúdicos. • Eventos religiosos tradicionales de carácter colectivo.

• Conocimientos y técnicas tradicionales asociadas al hábitat. • Cultura culinaria. • Espacios culturales. A la LRPCI sólo pueden ingresar las manifestaciones culturales que, además de corresponder a alguno de los campos descritos, sean compatibles con los derechos humanos y con imperativos de respeto entre comunidades, grupos de individuos y con el concepto de desarrollo sostenible.

Las comunidades que deseen que sus manifestaciones sean inscritas en esta lista, deben realizar un solicitud ante el Consejo Nacional de Patrimonio, a partir de ello se inicia un proceso para la elaboración del Plan Especial de Salvaguardia el cual será presentado ante este Consejo y una vez este organismo se su concepto favorable, la manifestación será inscrita en dicha lista.

Cabe la pena aclarar que hay prácticas cuyo carácter cultural es incuestionable, pero que por sus implicaciones lesivas contra personas o animales no ameritan el nivel especial de salvaguardia que se confiere a aquellas que ingresan en la LRPCI.14. ¿Qué es el Consejo Nacional de Patrimonio? R/ El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC), es el órgano encargado de asesorar al Ministerio de Cultura en lo relacionado a la salvaguardia, protección y manejo del patrimonio cultural material e inmaterial de la Nación.

  1. Dentro de sus acciones está el brindar asesoría en el diseño de política pública, hacer recomendaciones y proponer estrategias de acción con respecto al patrimonio cultural.
  2. Así mismo, sugiere el ingreso de bienes materiales, muebles e inmuebles a la Lista indicativa de candidatos a bienes de interés cultural del ámbito nacional y de manifestaciones en la Lista representativa de patrimonio cultural inmaterial.

El CNPC estudia y emite concepto previo sobre declaratorias y revocatorias relativas a Bienes de Interés Cultural del ámbito Nacional, la necesidad de implementar Planes Especiales de Manejo y Protección, para bienes culturales muebles o inmuebles, o Planes Especiales de Salvaguarda, en el caso de los bienes culturales de naturaleza inmaterial.

  1. Brinda asesoría al Ministerio de Cultural en la formulación de propuestas sobre planes y programas de cooperación a nivel nacional e internacional.
  2. En ámbitos territoriales, departamentos, municipios, territorios indígenas y de comunidades negras, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural recomienda lineamientos sobre el manejo del patrimonio cultural y criterios para la aplicación del principio de coordinación en la declaratoria y manejo de los bienes de interés cultural.

El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural está reglamentado por la Ley 397 de 1997, en su artículo 7º, modificado por el artículo 4 de la Ley 1185 de 2008 y regulado por los decretos nacionales 1313 de 2008 y 763 de 2009. El Ministerio de Cultura concibe el patrimonio cultural de manera incluyente, diversa y participativa, como una suma de bienes y manifestaciones que abarca un vasto campo de la vida social y está constituida por un complejo conjunto de activos sociales de carácter cultural (material e inmaterial), que le dan a un grupo humano sentido, identidad y pertenencia.

¿Qué es el patrimonio tangible y 5 ejemplos?

Ejemplos de este tipo de patrimonio son libros manuscritos, grabaciones, películas, fotografías, pinturas, esculturas, documentos audiovisuales, artesanías y diversos objetos de carácter histórico, científico, artístico y arqueológico.

¿Cómo saber si un edificio es monumento historico?

Cuando quieras saber si determinada construcción (sea de tu propiedad o no) es: un inmueble considerado Monumento Histórico, un inmueble colindante a un Monumento Histórico, o bien, se ubica dentro del perímetro de alguna Zona de Monumentos Históricos.

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¿Qué es un recurso valorado?

¿Qué son los recursos naturales? – 331 – “Importancia de los Recursos Naturales” A través del trabajo, la sociedad se apropia, toma posesión de los elementos de la naturaleza que necesita para satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, cuando la sociedad decide la explotación de los peces, minerales, bosques, fuentes de energía: carbón, petróleo y gas, etc, valoriza su territorio, tomando posesión de aquellos elementos de la naturaleza que le son útiles.

En este proceso los elementos de la naturaleza se convierten en recursos naturales para la sociedad: en el ejemplo anterior, los peces, los minerales oro, plomo, hierro, cobre,etc; el gas, petróleo y carbón son los recursos naturales valorados. Según sean las necesidades, la capacidad tecnológica, financiera, humana, la organización póliticia-económica y cultural que posean las sociedades en cada momento histórico, se apropiarán de la naturaleza y organizarán la explotación de los mismos, que el medio les brinda.

Desde esta perspectiva el espacio geográfico, se presenta como el producto de las distintas actividades económicas resultantes de la explotación de los recursos naturales.Estos son transformados mediante el trabajo y la tecnología en bienes y servicios que se comercializan en el mercado y cuya finalidad es la satisfacción de necesidades sociales.

¿Qué significa la puesta en valor de un yacimiento arqueologico?

Poner en valor para su disfrute –

¿Y en qué consiste poner en valor a un yacimiento? Pues en invertir en ellos para prepararlos para visitas al público. Mostrar el yacimiento arqueológico y ofrecer una explicación comprensible permite que las personas valoren su Historia y se identifiquen con su pasado usando como vehículo el yacimiento arqueológico.

El yacimiento arqueológico debe ser una señal de identidad de la ciudad, Un punto de obligada visita tanto para las personas locales como los turistas. Un centro de conocimiento, de esparcimiento, de ocio, de disfrute. Para eso, debe ser visitable. Y si se realiza un trabajo apropiado, no solo en el yacimiento sino en el patrimonio arqueológico local, se puede transformar el yacimiento en motor económico.

El valor de un yacimiento arqueológico es el propio yacimiento arqueológico. Por tanto podemos decir que el yacimiento otorga conocimiento sobre el pasado, permite fortalecer el sentimiento identitario y de pertenencia a una sociedad, tienen un gran valor simbólico y estético, es un lugar de ocio y disfrute y un destino turístico excelente para mostrar y fomentar.

¿Qué importancia tiene el patrimonio en la sociedad actual?

Patrimonios, objetos e historias de vida. Análisis de propuestas ed.1 Entendemos el patrimonio como una de las mayores riquezas que poseemos. Material o inmaterial y de naturaleza diversa es, en ocasiones, huella de nuestra memoria, rastro de nuestra historia o vínculo con los antepasados (Criado 2001).

  1. Recordar en este sentido los conocidos como retratos de Fayum – reciben este nombre por su localización geográfica –.
  2. En origen, en tiempos del Imperio romano en el Bajo Egipto, eran retratos naturalistas de personas difuntas pintados sobre tabla – o sobre lino, los menos –, los cuales poseían una doble función pictórica: retratos de identidad que, valga la redundancia, identificaban al difunto ante Anubis en su viaje al Más Allá; y servían como recuerdo del fallecido para su familia doliente (Berger 2002).

De lo anterior destaca una palabra en cualquiera de sus categorías gramaticales: recuerdo, recordar, etc. Y es que el patrimonio es un recuerdo, un elemento con un cargado componente emocional que nos vincula con el pasado y nos proyecta al futuro (Capel 2014).

Sin olvidar que en el tiempo presente sirve como manifestación cultural e identitaria de un colectivo o pueblo.2 Para que estos vínculos se hagan efectivos, entra en juego el papel mediador de la educación patrimonial. Desvallées y Mairesse (2010) aluden a la educación como una dimensión activa de acompañamiento en los procesos de transmisión, que está ligada a la noción de despertar, lo que se refiere a suscitar la curiosidad, y conducir a la reflexión.

Además, señalan que la educación procura desarrollar los sentidos y la toma de conciencia. La puesta en funcionamiento de la mente y de las emociones que entran en juego, a las que Mora (2013) alude como ventanas del conocimiento. A través de las estrategias didácticas, cobra sentido, la experiencia patrimonial y, por tanto, se consigue que nuestra mirada o nuestros conocimientos previos muden su significado.

En base a esta idea, existe una perseverancia en la reconceptualización del patrimonio, como las relaciones que las personas establecen con los bienes desde una perspectiva identitaria y simbólico-social (Fontal 2013).3 Uno de los modelos referentes entre los enfoques más contemporáneos de la educación patrimonial, es el promulgado por Juanola y Calbó (2007, 38), quienes inciden en la implicación de la «educación sensorial, perceptiva, corporal, espacial, emocional, expresiva y comunicativa, activa, comprensiva, estética, cognitiva, crítica, ambiental, multicultural, ética e inclusiva».

Aspectos que se han visto presentes en las prácticas educativas que aquí se recogen.

¿Cuáles son los bienes culturales?

Los bienes culturales en el espacio habitable Dyna Guitián Universidad Central de Venezuela, [email protected],- [email protected] Resumen: El artículo indaga acerca de los bienes culturales de los modos de habitar para proponer una agenda de investigación de la construcción simbólica del patrimonio cultural de tales modos.

Al establecer la relación entre espacio habitable y cultura, se da cabida al concepto de bienes culturales y discutiremos cómo el artefacto se convierte en lugar materializado para la vida urbana, asícomo los sujetos sociales urbanos producen un contenido simbólico que les permite apropiárselo. Se incorpora al análisis la diversidad de los contenidos simbólicos que se generan a partir de las diferencias y divergencias propias de la condición heterogénea de la sociedad contemporánea.

Finalmente, al relacionar la dimensión de la vida cotidiana y el espacio habitable, se propone la clasificación de los bienes culturales de la cotidianidad colectiva y de la doméstica en tanto primer esbozo de una agenda de investigación de tales bienes.

Palabras clave: Bienes culturales, espacio habitable, patrimonio cultural, vida cotidiana, cotidianidad colectiva, cotidianidad doméstica. Cultural goods in the habitable space Abstract: The article inquires about the cultural goods of the ways of dwelling in order to propose a research agenda of thesymbolic construction of the cultural heritage of such ways.

As the relationship between habitable space and urban culture is established, cultural goods we talk about are the artifacts involved in modes of inhabiting, so that interest is centered on how urbanactors produce a symbolic meaning as a way of generating cultural identity artifacts.

The diversity of symbolic contentsgenerated by the differences and divergences, typical of thecontemporary society’s heterogeneous condition, are incorporated into the analysis. Finally, as the relationship between daily life and habitable space is established, the proposal of a classification of cultural goods for both collective and domestic daily life is formulated as a first draft for a research agenda of such goods.

Keywords: Cultural goods, inhabitable space, cultural heritage, daily life, collective daily life and domestic daily life. Les biens culturels dans l’espace habitable Résumé: L’article recherche sur les biens culturels des modes d’habiter pour proposer un agenda de recherche de la construction symbolique du patrimoine culturel de ces modes.

En établissant la relation entre l’espace habitable et la culture, on incorpore le concept de biens culturels et on discute comment l’artefact devient un lieu matérialisé pour la vie urbaine, ainsique les sujets sociaux urbains produisent un contenu symbolique qui leur permet de s’en approprier. On incorpore à l’analyse la diversité des contenus symboliques générés à partir des différences et divergences qui son propres de la condition hétérogène de la société contemporaine.

Finalement, à traversde la relation de la vie quotidienne et l’espace habitable, on propose la classification des biens culturels de la vie quotidienne collective et domestique comme un premier esquisse d’un agenda de recherche de tels biens. Mots-clés: Biens culturels, espace habitable, patrimoine culturel, vie quotidienne, vie quotidienne collective, vie quotidienne domestique.

  • Recibido: 10/10/06 ; aceptado: 15/12/06.
  • Introducción Producir un discurso cabalgante entre dos mundos de vida resulta un reto a asumir; se trata del mundo de quienes materializan sus abstracciones acerca del espacio en lugares para vivir y el mundo de quienes construyen abstracciones de los modos concretos de habitar el espacio, es decir, el mundo de los arquitectos y los ingenieros, por un lado, y el mundo de los científicos sociales, por el otro.

Me refiero a mundo de vida porque tiene que ver con la maneracómo cada uno de ellos define, en esencia, sucomprensión del mundo, su modo de conocer y sumodo de transformar la realidad. Para los primeros,el mundo se aborda por los objetos; para los segundos, por el sujeto.

De tal manera que cuando hablamos del espacio, los arquitectos e ingenieros piensan en los objetos que se construyen en él y en las técnicas para transformar ese espacio en lugar para vivir,convirtiéndolo en edificios, calles, plazas, parques, avenidas, carreteras, puentes, acueductos, etc.; mientras que para los segundos, los objetos existen porque unos sujetos sociales se organizan en sociedad, establecen relaciones sociales cargadas de trabajo, poder y significación (cultura) y transcurren una vidacotidiana en la que producen, habitan y transitan los lugares y los objetos-artefactos.

Por lo que no es de extrañar que cuando se habla depatrimonio, para unos significa artefactos que tienenuna condición particular (estética, religiosa, histórica,urbana, económica, política, etc.), mientras que para los otros significa el contenido simbólico de lasrelaciones sociales que se generan en los modos dehabitar el espacio, asignando valores a los artefactosy lugares para la vida.

  • Para unos, el valor es intrínseco al objeto; para los otros, el valor depende de las relaciones sociales.
  • Ambos coinciden en la condiciónde riqueza del objeto, en la condición de valor del objeto-artefacto; así, esta condición de objetoartefacto producido lo clasifica como un bien o una mercancía y el valor otorgado denota su carga simbólica, según sea el caso.

Se pretende, entonces, construir un discurso dialogado acerca de los bienes culturales de los modos de habitar, pensados y vividos en el espacio habitable;un discurso cuya orientación fundamental es laproposición de una agenda de investigación para elestudio de la construcción simbólica del patrimoniocultural de los modos de habitar.

  • Las agendas deinvestigación pretenden abrir posibilidades de líneas,programas y proyectos de investigación; constituyenuna primera aproximación a la discusión de nuevostemas generadores de conocimiento.
  • Se caracterizanbien por ser temas originales e innovadores que sesometen a la consideración de la comunidad científica involucrada, para su legitimación y su posterior desarrollo, o bien por ser temas de reconocida importancia para la sociedad pero que requierennuevas visiones y enfoques.

El caso que nos ocupaes el primero, al proponer el estudio de la relaciónsujeto-objeto en la producción social de los bienes culturales del espacio habitable. Se intenta desplegar a lo largo de la exposición el conjunto de categorías y conceptos, convertidas enordenadores capaces de articular la proposición dela agenda.

Planteamos el recorrido teórico y metodológico en términos de la definición conceptualy en términos de la posibilidad de operar con dichosconceptos en un proceso de investigación; al construir los ordenadores, éstos permitirán la definición de variables e incluso ítems, si es el caso, como seplantea en el tercer apartado de este trabajo.

Iniciaremos la discusión de la producción social del espacio para llegar al concepto clave del espacio habitable. Cuando incorporemos la dimensión cultural, daremos cabida al concepto de bienes culturales y discutiremos, entonces, cómo el artefacto se convierte en lugar materializado para la vida urbana, así como los sujetos sociales urbanosproducen un contenido simbólico que les permite apropiárselo, hacerlo suyo.

El contextualizar los bienes culturales en la sociedad contemporánea, fechada y situada, implica el reconocimiento de la condición heterogénea de la sociedad expresada en las diferencias y divergencias sociales a lo largo de todo el tejido societal, lo cual incorpora al análisis la diversidad de los contenidos simbólicos que se producen a partir de tales diferencias y divergencias.

En el proceso de producción de los contenidossimbólicos, la sociedad en general o sujetos socialesparticulares 1 asignan valor de herencia cultural a determinados bienes culturales, los cuales pasan a formar parte del patrimonio cultural de dicha sociedad o de dichos sujetos sociales.

Finalmente, al relacionar la dimensión de la vida cotidiana y el espacio habitable proponemos la clasificación de losbienes culturales de la cotidianidad colectiva y losbienes culturales de la cotidianidad doméstica como un primer esbozo de una agenda de investigación de los bienes culturales del espacio habitable.1.

La producción social del espacio Desde la perspectiva de las ciencias sociales, la condición residencial es antropológica: no existe sociedad alguna que no se asiente sobre un territorio, permanente o eventualmente, inclusoimaginariamente. Cualquiera sea su relación con lanaturaleza y la manera cómo la concibe y se la explique, el territorio es un sustrato fundamental para la vida humana.

Tan obvia ha sido esa condición que muchos científicos sociales simplemente asumen su existencia, sobre determinándola a la estructura social, sin mayores consideraciones. Sin embargo, a principios del siglo pasado ya Simmel (citado por Almandoz, 2000, p.67) planteaba el tema en sus ensayos sobre la ciudad; igualmente, la masimportante escuela de sociología de Estados Unidos en las primeras décadas del mismo siglo, la escuela de Chicago, desarrolla el primer planteamiento formal acerca de la relación entre el hombre moderno y su espacio (la ciudad), mediante la tesis de la ecología urbana – tesis totalmente detractada y relegada para mediados del mismo siglo.

Desde la perspectiva del marxismo crítico, Henri Lefebvre revela la relación entre la sociedad y la ciudad, designando la sociedad moderna como sociedad urbana y caracterizando “lo urbano como forma, siempre que ésta no sea únicamente entendida en su referente físico-espacial, sino como concentración de actividades, funciones, flujos y creaciones que maximizan las posibilidades de un acaecimiento dentro del espacio-tiempo urbano” (Almandoz, 2000, pp.30-31), acaecimiento que sólo es posible abordar estudiando la vida cotidiana.

  • A partir de allí, la historia de los autores es larga y plena de contenido.
  • Se ha conservado la semilla de Lefebvre de la producción social del espacio; en abril de 1998, Gerard Althabe en una entrevista realizada por Thierry Paquot para el Instituto de Urbanismo de Paris, Universidad de Paris XII dice: “La antropología urbana plantea que hay una sociabilidad urbana, que emerge del escenario urbano propiamente tal.

Es un poco la postura de Simmel, de la escuela de Chicago y de Henri Lefebvre, mas aún,para ellos todo es urbano. Wirth va a construir lasociabilidad urbana sobre la diferencia con lasociabilidad rural y, en general, se trata de una sociabilidad que se descompone” (Paquot, 1998, p.5, traducción mía).

Para el autor resulta grave que una tal sociabilidad urbana pueda borrar las diferencias entre ciudades como París, Hong Kong o Buenos Aires, uniformando sus realidades y ocultandosus particularidades; propone entonces que lo urbano se estructura a partir de la circulación y del intercambio. En todo caso, la alusión a la sociabilidad nos remite al concepto de socialidad de Maffesoli, que puede sóloexplicarse en el marco de la vida cotidiana (González Ordosgoitti, 1998, p.129), corroborando así la definición de Lefebvre: “El espacio es la manifestación de un empleo del tiempo en una determinada sociedad” (Lefebvre, 1971, p.221).

Los aportes más recientes provienen de losantropólogos urbano, aunque aún no necesariamenteexpliciten las condiciones físico-naturales delterritorio; la antropología del territorio en España(González Alcantud y González de Molina, 1992) ); la antropología del espacio en Portugal (Oporto), la antropología urbana en Italia (Signorelli,1999), el Taller de Antropología Urbana de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile; los aportes de Setha Low (1999), en la Universidad de la ciudad de Nueva York, son algunas de las experienciasrelevantes que ofrecen investigaciones en el ámbito urbano, mientras algunas abarcan lo urbano y lo regional.

Por otro lado, el reconocimiento de la importancia de la dimensión cultural en los estudiosdel territorio ha sido preocupación de la psicologíasocial (Jiménez, 2002; Aguilar, 2001), así como del campo de los estudios urbano-regionales (Hiernaux,1997; Lindon, 1998); y, por supuesto, en el campo urbano son insoslayables los aportes de la extensa obra de Nestor García Canclini, de Agier (1995) y Lobeto (1998), entre muchos otros autores importantes.

Esta larga alusión a una trayectoria teórica de lo urbano y, de alguna manera, lo regional, trata de rescatar y destacar la importancia de la dimensión de la vida cotidiana a la cual incorporamos laineludible condición territorial de la existencia humana.

  • Al entender que el espacio es producidopor los hombres organizados en sociedad, cada vez más, aparece la naturaleza como una dimensión clave para comprender el problema.
  • No se trata, ahora, de revivir la ecología como determinante de la acción social; se trata de reconocer que el hombre construye su imagen de territorio en función de las condiciones físico-naturales en las que le corresponde vivir.

Apropiada o no, la tecnología habrá de garantizar la estabilidad y la resistencia de la edificación sobre el terreno. Sin caer endeterminismos geográficos, se puede analizar el modocomo las diferentes culturas han desarrollado la tecnología necesaria – no necesariamente la apropiada para construir edificaciones realizables en el medio físico-natural en el que se asientan.

Incluso un autor como Augé, famoso por su tesis del no-lugar, no niega la condición residencial humana, insistiendo en que la visión convencional de los antropólogos de aislar las sociedades “exóticas” en una burbuja incontaminada de occidente, 2 incluido su territorio, hacía perder las perspectivas de posibilidades de nuevas maneras de entender el problema de larelación entre la sociedad y el espacio que ocupa;ello hasta el punto de negar la posibilidad que, paraalgunos miembros de una sociedad determinada, unlugar no signifique nada y, por ende, puede ser considerado como un no-lugar.

Encontramos de nuevo la concepción enunciada al inicio del artículo. Los arquitectos han entendido esteconcepto como un atributo del objeto, es decir, comoun atributo del lugar; mientras que los antropólogos lo entienden como un atributo del sujeto: es el sujeto quien asigna a un determinado lugar su condición de existencia.

En el trillado ejemplo del aeropuerto, es cierto que un transeúnte puede asumirlo como unno-lugar pero ¿igualmente lo asume el viajero frecuente, el empleado de líneas aéreas o el funcionario de aeropuerto, el controlador aéreo para quien el lugar no es sólo la tierra sino el aire también? A pesar del inmenso esfuerzo por homogeneizar las formas de unaeropuerto, mas allá de las necesarias funciones de ese sistema experto, uno puede descubrir diferenciase hitos de identidad que casi desesperadamente se imponen a la vista del visitante, la obra de Cruz Diez en el aeropuerto de Maiquetía, que sirve a la ciudad de Caracas, es evidencia de ello.1.1.

Acerca del espacio habitable Para fines de mi proceso investigativo, en el año 1983 acuñé el concepto de espacio habitable (Guitián, 1983) desde la perspectiva ambiental – no tengoreferencias del uso de tal concepto anteriormente -por lo que rescaté el contenido ecológico del espaciosocialmente producido, pero no en términos del espacio como ecosistema, lo cual me conducía a la concepción del territorio como una relación biológica con la naturaleza; fue así como propuse al conceptode ecobase, entendido como el territorio físico-naturaldefinido, apropiado y usufructuado por un grupohumano en un tiempo y un espacio determinado.

De la conjunción entre la ecobase y la producción social del espacio – inmersa en una determinada concepción de la relación sociedad-naturaleza – surgió elcontenido del espacio habitable como lugar para la vida humana. Entendiendo el espacio habitable como el lugar de la existencia del ser social, múltiples son las formas que asume desde la edificación hasta el territorio (si desde las escalas lo examinamos) pasando por lo vacío y lo ocupado, lo permanente y lo efímero, lo público y lo privado, lo transitable y lo intransitable, lo formal y lo informal, lo espontáneo y lo planeado, el centro y la periferia, la ciudad y la megalópolis, lo global y lo local.

La abstracción del espacio habitable como lugar de existencia permitió dar cuenta de las relacionessociales que se producen en el marco del habitar, surgiendo de allí la proposición de la sociología del habitar, objeto de mi tesis doctoral (Guitián, 1998).

Para operar con tan abstracta categoría, propongo elconcepto de lugar, coincidiendo así con arquitectos que pugnan, también, por resolver esa falsa dicotomía entre el objeto y el sujeto, tales como Josep Muntañola y Juan Luis de Las Rivas, en España; en Venezuela, la proposición de tesis doctoral de Yuraima Martín(dirigida por Muntañola) se inscribe en este planteamiento.1.2.

Las dimensiones del espacio habitable El estudio del espacio habitable es amplio y complejo. Por razones de precisión y brevedad aludiré a las condiciones estructurales de la sociedadque inciden en la producción social del espacio; me refiero a las dimensiones del trabajo, lo que conciernea la estructura económica de la sociedad y cómoincide en los procesos de producción, distribución, intercambio y consumo del espacio y sus artefactos; la estructura de poder de la sociedad y su incidencia en las decisiones acerca de la reglamentación, planificación y legitimación de la producción del espacio; y la estructura cultural de la sociedad que da cuenta de los procesos de generación y asignación de significados a la producción del espacio, lo cual incluye la valoración del territorio y sus artefactos.

  • Espacios que se definen en términos de lugares situados y fechados así como vividos y pensados por sujetos sociales contemporáneos, quienes se apropian y se identifican con dichos lugares, construyendo sentidos de pertenencia y arraigo así como produciendo artefactos habitables para la vida social.
  • La condición histórica y la condición físico-natural del lugar; la experiencia de vida de los sujetos sociales;las relaciones sociales que en ese lugar acontecen; los procesos de apropiación e identificación con el lugar así como la construcción de sentidos y la producción de artefactos habitables, constituyen losparámetros básicos empleados para definir el espacio habitable.

En definitiva, el ámbito de la vida cotidiana como contenedor de los modos y medios de la existencia humana concreta, constituye la necesaria relación espacio-tiempo del proceso de producción y reproducción del espacio social.1.2.1. Tiempos y espacios habitables de la vida cotidiana Un primer análisis de la vida cotidiana tiene que ver con sus tiempos y sus espacios para precisar los modos concretos que asume el espacio habitable, es decir, los lugares de la existencia humana.

  1. En tal sentido, se propone una clasificación acerca de lacondición colectiva o doméstica de la vida cotidiana así como de la condición ordinaria o extraordinaria de los tiempos en que ésta se desempeña.
  2. Se trata, entonces, de un asunto de modo de vida y de apreciación e interpretación del lugardonde se vive la cotidianidad en los tiemposordinarios de la sociedad (aquellos que se definen por las rutinas, rutinas de la semana que se rompen con las del fin de semana, trabajo y ocio, profano y sagrado, público y privado, la casa y la calle, individual y colectivo) como en los tiempos extraordinarios (los previstos, la fiesta, la celebración, el duelo y los imprevistos, la catástrofe, la explosión social, etc.) (Guitián, 2006, p.9).1.2.1.1,

Espacios de cotidianidad colectiva 3 El concepto de espacios de cotidianidad colectiva se propone como alternativa al concepto de espacio público en tanto y en cuanto este último no resuelve el problema de la diferencia entre lo público y lo privado desde el punto de vista de la propiedad de dicho espacio, así como detenta un contenido político que priva sobre los procesos de construcción y producción social – léase cultural, económico,político y cotidiano – del espacio.

La proposición consiste en denominar espacios de cotidianidad colectiva aquellos en los que se producen encuentros sociales bien sean efímeros, eventuales o permanentes, caracterizados por la concurrencia de distintos tipos de sujetos sociales, plurales y heterogéneos, involucrados en relaciones sociales igualmente efímeras, eventuales o permanentes que se despliegan para producir la experiencia de vida de dichos sujetos sociales.

Ante tal extensión y abstracción del concepto es imprescindible, para fines metodológicos, proponer una clasificación que facilite el enunciado de posibles temas de investigación para la agenda.1.2.1.1.1. Vida cotidiana colectiva ordinaria – rutinaria … la vida cotidiana discurre en un tiempo que puede ser ordinario en la medida en quereproduce las prácticas sociales recurrentes que garantizan la reproducción de la vida social, tanto para sí mismos como colectividad como paraotras colectividades sociales que coexisten con aquélla, entre las que ocurre un reconocimientomutuo de sus identidades.

  • Estos procesos son aplicables a las distintas escalas territoriales de la sociedad así como a los distintos factores de diferenciación de los miembros de la sociedad (castas, clases, sectores, grupos, comunidades, etnias, etc.) (Guitián, 1998, pp.145-146).
  • Se trata, entonces, de los espacios de la relación trabajo-ocio; del consumo, el mercado; los espacios para la reproducción física, la ingesta de alimentos; losespacios y los artefactos de la movilidad; los espacios de la relación sagrada con el mundo – la religión; la música – los raperos – la danza, los performances – los maromeros urbanos – la expresión grafica formal -la publicidad – la informal – los “grafiteros”; los espacios para las relaciones sociales residenciales, parentesco, compadrazgo, paisanaje vecindad, amistad; los espacios étnicos, los espacios multiculturales; en general, espacios de cotidianidad colectiva del tiempo ordinario de la sociedad.1.2.1.1.2.

La vida cotidiana colectiva extraordinaria La cotidianidad colectiva, en su proceso constante de producción de significaciones para la sociedad, construye y de-construye espaciosen diversidad de condiciones, en los que lacolectividad que los produce es simultáneamente heterogénea y homogénea, una y múltiple, única y diversa, definida y amorfa, unicultural y multicultural, permanente y transitoria, tal es la condición contemporánea del vivir y pensar lo urbano.

  • Lo que para algunos es ocio para otros es trabajo; lo sagrado para unos es lo profano para otros; lo que resulta permanente para unos sujetos sociales, para otros es eventual, en fin, lo que para unos es lugar para otros es no lugar (Guitián, 2006).
  • La vida cotidiana extraordinaria previsible e imprevisible; las fiestas, los velorios, las catástrofes naturales, las movilidades humanas (migraciones, desplazamientos, los refugiados, tránsitos, recorridos, visitas, viajes, etc); los espacios políticos, manifestaciones, marchas, territorios apropiados – esquina caliente, Altamira – y los espacios de cotidianidad colectiva, bien permanentes, eventuales o efímeros, del tiempo extraordinario de la sociedad.1.2.1.2.

La vida cotidiana doméstica 4 La vida cotidiana doméstica se refiere al ámbito de la vida privada de los sujetos sociales, quienes establecen relaciones sociales efímeras, eventuales o permanentes, signadas por la consistencia de las relaciones sociales residenciales 5 en las que se involucran en el proceso de producción y reproducción de su vida.

Constituyen expresiones de la vida cotidiana doméstica, la vida familiar, hábitos de uso del tiempo y del espacio, espacios de vida íntima (la alcoba, elbaño), espacios privados de cotidianidad familiar (la cocina), espacios de encuentro cotidianidad familiar (la sala), espacios religiosos, espacios de higiene, espacios abiertos de recreación, espacios de género,de edad, espacios para las relaciones sociales residenciales de parentesco, compadrazgo, paisanaje vecindad y amistad.1.2.1.3.

Los espacios intersticiales entre la vida doméstica y la vida colectiva El callejón, la calle, las escaleras, los umbrales, los pórticos, todos ellos espacios de circulación y de intercambio en la vida cotidiana. Lugares que transitan del interior al exterior y viceversa, de lo doméstico a lo colectivo, de lo privado a lo público.

Lugares para la reversión de lo doméstico en colectivo: la casa de La Sayona de los Diablos Danzantes de Maracay se convierte en la plaza pública del barrio 23 de enero, el día de Corpus Christi, reproduciendo y retrotrayendo el espacio originario de Turiamo – pueblo de la costa de Aragua desalojado en la década de los cincuenta, para construir la base naval del mismo nombre (Colina, 1990).

Lugares en los que la casa se convierte en calle o viceversa (Da Matta, 1991), en los que se transita de lo celestial a lo terrenal; del trabajo al ocio. Todos estoslugares, colectivos o domésticos, atravesados por las condiciones del poder y la cultura que les asignandominio y significación.

Además atravesados por losprocesos de diferenciación y diversidad social que dan cuenta de los distintos tipos de lugares y artefactos y de cómo y quienes los usan y se apropian de ellos.2. Los bienes culturales Convencionalmente se entiende por bienes culturales aquellos productos a los cuales una sociedad históricamente fechada y situada, le asigna una significación y una valoración tal que los miembros de esa sociedad acuerdan reconocerlos como propiosy adecuados para los procesos de producción y reproducción social, en tanto bienes colectivizados e incorporados a la vida cotidiana de esa sociedad, pasando así a formar parte de su modo de vida.

De manera que estos bienes están directamente vinculados a las formas identitarias sociales; estosproductos pueden ser originarios de la sociedad o incorporados y resemantizados para cumplir la condición de instrumento para los procesos de estructuración de lo social-histórico.

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Para facilitar su comprensión y análisis, se ha llegado a la convenciónde distinguir entre bienes tangibles y bienes intangibles,entendiéndose que los primeros son materiales 6 y los segundos ideales – en el sentido de carecer de existencia física constatable por los sentidos – originandose en las representaciones sociales, sean estas imaginarias, sensibilidad estética, saberes o creencias.

Al ser producciones humanas, 7 todos los bienes culturales, sean tangibles o intangibles, contienen representaciones sociales; la diferencia estriba en que mientras los bienes tangibles se materializan en objetos, artefactos, los llamados bienes intangibles tienen consecuencias en las formas que asumen lasprácticas sociales y, por ende, inciden en el modocómo una sociedad establece la relación entre sumundo de vida cotidiana y sus estructuras sociales, lo que se ha llamado la relación entre lo vivido y lo dado.

En el caso que nos ocupa, el estudio del lugar como bien cultural conlleva la doble connotación: un lugar tiene condiciones materiales y materializablesque contienen representaciones sociales y, a la vez,genera y propicia bienes intangibles que se expresanen prácticas sociales asociadas a dicho lugar.

El lugar es expresión concreta de la relación entre el mundo construible y el mundo construido, en él se producen artefactos habitables de toda índole, desde edificios hasta autopistas; al mismo tiempo que propicia representaciones que orientan los hábitos, costumbres, usos, conservación o deterioro, restauración o abandono por parte de los distintos sujetos sociales que producen dichas representaciones.

  • Desde unchiste, un chisme, un poema, una danza hasta ladestrucción de un objeto o su descalificación, puedenser expresiones concretas de la relación entre el sujeto social y el lugar.2.1.
  • Poder, heterogeneidad social y bienes culturales Corresponde ahora reconocer los contenidos simbólicos de los procesos de asignación de significación y de valoración de bienes culturales, según los mecanismos de consenso y disenso involucrados, así como las formas que asumen la diversidad y la diferenciación en este proceso.

Ello sólo es posible si se explicita el papel de la dimensión del poder en estos procesos y se reconoce la condición heterogénea de la sociedad. No es siempre por consenso que se procede a definir los bienes culturales; muchas veces el conflicto es latente, o incluso evidente, cuando se definen unosbienes y no otros, por cuanto el grupo, sector o factor de la sociedad dominante podrá imponer sus criterios por encima de grupos, sectores o factores con escaso poder en el asunto.

También suele suceder que la cultura dominante de la sociedad asume criterios queconsidera “civilizadores” y los impone a todas lascapas de la sociedad; de esta manera se pueden estigmatizar imaginarios, saberes, creencias y expresiones artísticas que se tildan de “atrasadas”, “incivilizadas”, “de mal gusto” “supercherías”, etc.

Dejando fuera de la posibilidad de reconocer bienes culturales de determinados sectores de la sociedad, sin que se tome en cuenta su derecho a asumir valoraciones y significaciones que sean aceptadasaunque no compartidas por toda la sociedad. En lamayoría de los casos los actores sociales asumen sus bienes culturales y entienden que esa decisión los diferencia y hasta los excluye de la cultura dominante, pero son lo suficientemente importantes para su identidad social como para correr ese riesgo; o simplemente se distancian en su totalidad de la cultura dominante y crean nichos culturales propios que pueden, eventualmente, si las condiciones se presentan, convertirse en factores de conflicto.

Tal es el caso de las creencias religiosas: no es casual la controversia actual entre distintos tipos de fe. Por otro lado, surgen grupos al margen del estado institucional, que atentan contra la paz y la seguridad de los ciudadanos y producen bienes culturales propios que excluyen explícitamente a “los otros”; ejemplo evidente de ello es la resemantización quehan hecho los delincuentes del “entierro de los malandros” en la búsqueda de una significación propia del ritual de la representación de la vida en el momento de la muerte.8 De esta manera, una re-conceptuación de los bienes culturales pasa por la necesaria incorporación de las diferencias y las divergencias sociales a lo largo de todo el tejido societal y, en caso de conflictos, le corresponderá a las instancias sociales de negociación (léase el Estado, la sociedad civil, la familia, los gremios, los sindicato, etc.) dirimir las diferencias, garantizando el derecho de todos a definir sus bienes culturales, siempre y cuando el derecho de unos no transgreda el derecho de otros.2.2.

El patrimonio cultural Cuando de todo este proceso social emerge una valoración tal que la sociedad en general o sujetossociales particulares consideran que los bienesconstituyen parte de la riqueza cultural de la sociedad, estaremos hablando de patrimonio cultural; de esta manera, los bienes serán objeto de apropiación así como de protección, preservación,mantenimiento, conservación y restauración;igualmente pasarán a ser reconocidos como parte del acervo histórico de esa sociedad, es decir, se convierten en herencia cultural.

Mal puede un investigador estudiar los bienes culturales partiendo de una prenoción o un prejuicio que va asignar su posición con respecto al problema y, peor aún, que va a incidir en las acciones que proponga o deje de proponer si no reconoce un producto social como un bien cultural, en un momento dado; o si no dilucida cómo llegó a ser un determinado bien partedel patrimonio cultural.

La sola declaratoria por parte de un ente estatal nacional o internacional no debe ser suficiente para comprender e interpretar prácticas sociales asociadas a dicho bien; si no se involucra la población usuaria y se le convierte en un actor principal de su defensa como patrimonio, las declaratorias sequedarán en un papel y, eventualmente, se convertirán en letra muerta.

De la misma manera, el no reconocer un lugar patrimonial de gran riqueza cultural, como elcaso de El Saladillo en Maracaibo, propició una de lasdestrucciones de patrimonio cultural mas graves queocurrieron en el país en el medio siglo de la modernidad y del “progreso civilizador”. Abrirse a la posibilidad de analizar los bienes culturales más allá de su condición material o ideal hacia el papel de la dimensión del poder y de lacondición heterogénea de la sociedad, para reconocer su condición patrimonial, ofrece la oportunidad de identificar nuevas perspectivas para el estudio de los bienes culturales y el patrimonio.3.

Los bienes culturales del espacio habitable En esta sección se pretende sólo hacer una lista posible de bienes culturales del espacio habitable con el fin de propiciar la imaginación y posteriordiscusión de temas de investigación para laconstrucción de la agenda.

  • La lista se estructura apartir de los ordenadores claves del análisis propuesto, los cuales se evidencian en los títulos y subtítulos de este apartado; mientras las variables, incluso los ítems, se encuentran en la descripción de cada ordenador.3.1.
  • Los bienes culturales de la cotidianidad colectiva 3.1.1.

Patrimonio. Los bienes culturales asociados a los procesos de apropiación e identificación cultural que permiten la cohesión, el consenso y la reproducción cultural delos grupos humanos involucrados, teniendo en cuenta su diversidad y diferenciación. Tanto puede ser patrimonio la Universidad Central de Venezuela en Caracas como el lugar y el viejo árbol de cotoperí que la comunidad del barrio Playa Grande, en Carúpano, declaró como tal al reconocer su importancia como hito histórico de la comunidad.

Díaz, Urbano y otros, 1992).3.1.2. Arte urbano La ciudad como espacio para la expresión artística convierte sus lugares en bienes culturales. Desde las pinturas y las esculturas de artistas académicos hasta los recorridos de los pregoneros, así como las efímeras o eventuales actividades de gruposmusicales, de danza, malabaristas y artesanos que dejan una impronta acerca del modo de vida urbano contemporáneo en la ciudad, pudiendo o no generar consenso en cuanto a su calidad como bien cultural.3.1.3.

El mobiliario urbano Artefactos de la ciudad para disfrutar lugares tales como bancos, miradores, tarimas, rotondas, etc.;artefactos para la movilidad urbana, casetas de paradasde transporte; artefactos para la comunicación telefónica; equipamiento de plazas, parques y jardines.3.1.4.

  • Espacios de cotidianidad colectiva como bienes culturales Hablamos aquí de calles, avenidas, plazas, parques y hasta autopistas que pueden en un momento dado subvertir su función urbana (caso de marchas, fiestas, etc.).
  • Incluimos aquí los centros comerciales,los clubes de recreación de propiedad privada deuso colectivo restringido, pero colectivo al fin y al cabo (cuando los luso-venezolanos celebran sus fiestas culturales o patrias en su club, están definitivamente realizando una acción colectiva que liga y religa sus relaciones sociales y sus bienes culturales de origen).

La calle cerrada por razones de seguridad se convierte en espacio colectivo vecinal. La iglesia, sea cual sea la denominación,es un espacio de cotidianidad colectiva para sus feligreses.3.1.5. Paisajes urbanos Zonas urbanas que se convierten en bienes culturales por el conjunto de bienes culturales que albergan.

Se convierten en paisajes en la medida en que constituyenun conjunto armónico de objetos construidos y elementos naturales; tal es el caso de La Guaira, en donde parte de su valor viene dado por la condición topográfica y su relación con la montaña y el mar. También el caso de Caracas y la montaña, el Ávila, en el cual la identidad de la ciudad se compromete con este hito natural, etc.3.2.

Los bienes culturales de la cotidianidad doméstica 3.2.1. La vivienda La carga simbólica de la vivienda trasciende el concepto de albergue para convertirse en hogar, ellugar para la producción de los afectos, de los proyectos, de las rupturas y las despedidas; el lugar de lo íntimo, de lo individual, de las relaciones socialesbásicas.

La vivienda es el lugar de la historia de la familia.3.2.1.1. Los espacios domésticos Son lugares reales o virtuales de los que se apropian los distintos miembros de la familia y de sus redes sociales, bien en momentos distintos, simultáneamente, permanentemente o eventualmente.Los niños se apropian del comedor para hacer sus tareas; la alcoba es el espacio de la mujer (aun cuando lo comparte con el hombre); el garaje o el pequeño sótano que quedó como residuo de la construcción es el espacio del hombre, donde vive sus fantasías ysus sueños; el baño es el espacio íntimo de cada uno; el patio y la batea es el lugar de encuentro de lasmañanas; el pórtico es el lugar de los chismes de las mujeres.3.2.1.2.

El mobiliario doméstico Cada objeto doméstico está asociado a las necesidades, las experiencias y las utopías de la familia. La lógica del consumo doméstico esantropológica (en el sentido de Balandier); no hay una única racionalidad para determinar qué objetosusamos en la vivienda.

Tener un hermoso, enormey cómodo sofá puede ser el sueño realizado de una mujer que siempre quiso tener algo muy sofisticado. El mobiliario de la casa también habla de la historia de la familia: en ocasiones tiene quever con la percepción de clase que tiene, en ocasiones tiene que ver con el prestigio que la familia quiere ostentar.3.2.1.3.

Los objetos sagrados La vinculación con grupos o creencias religiosas se expresa en los objetos sagrados que se encuentran en la vivienda. Altares, imágenes religiosas, carteles alusivos a fiestas religiosas, nichos con imágenes, la protección del portal de la casa, son algunos de los objetos sagrados que hablan de los modos como la familia manifiesta su condición religiosa.

Conclusión: la agenda de investigación Al articular vida cotidiana, sujetos sociales y bienes culturales en el proceso de producción del espacio social, este enfoque propone, en primer lugar, un cambio de paradigma para dar lugar al diálogo entre quienes transforman el espacio habitable y quieneslo interpretan; en segundo lugar, un abordaje acuciosodel tema de la producción de los contenidos simbólicosde los objetos en la vida cotidiana; en tercer lugar,plantea la importancia de los bienes culturales como herencia social; y por último, transita por las expresiones del espacio tiempo en términos de los bienes culturales de la cotidianidad colectiva y losbienes culturales de la cotidianidad doméstica, formulando temas concretos de investigación que dancuenta de la múltiples maneras cómo los sujetossociales producen contenidos sociales y construyen lo social en su experiencia vivida.

Se ha pretendido señalar cómo los bienes culturales del espacio habitable pueden llegar a constituir temas de investigación; la diversidad de lugares y artefactos,así como de sujetos sociales involucrados en el tema,multiplica las posibilidades de definir objetos de investigación pertinentes en el área de estudio.

  • Transformar una agenda de investigación en programa implica avanzar en el proceso operativo hacia la formulación de proyectos de investigación, pero también implica la identificación y definición de la o las líneas que los contengan.
  • Se ha avanzado en la formulación de la línea de investigación denominada Habitar los Territorios de América Latina en el Siglo XXI, dentro de la cual tienen cabida distintos programas y proyectos de investigación, entre ellos el tema objeto de este artículo; pero no es el propósito de este escrito circunscribir la agenda a una línea de investigación, pues coartaría posibilidades a investigadores que han definido sus líneas y podrían encontrar sugerentes las proposiciones aquí presentadas.

En tal sentido, las claves teóricas y metodológicas se encuentran en los ordenadores y el campo de investigación es el de las Ciencias Sociales. Se presentan dos macro-ordenadores del programa, a saber, los bienes culturales de la cotidianidad colectiva y los bienes culturales de la cotidianidad doméstica.

En el primer macro-ordenador hay tres ordenadores que estructuran los posibles temas: aquellos referidos a los artefactos, a los lugares y a los paisajes, siempredirigidos a la construcción del sentido. De tal manera que se pueden elaborar proyectos de investigación por ordenadores o por relaciones entre ordenadores.

En el segundo macro-ordenador es el hogar el que funge de ordenador de la agenda; si bien son espaciosy artefactos inherentes a la vivienda como ámbito doméstico, cada uno de ellos tiene carácter propio y evidencia una particular manera de construir sentidosen el interior de la vida doméstica, aunque sea posible, también, elaborar proyectos por ordenadores o por relaciones entre ellos.

Como orientación metodológica se plantea que si se parte de temas originales y novedosos, es muy probable que se tenga que recurrir a diseños exploratorios; siendo temas alusivos a la construcción de sentidos, los métodos mas adecuados serían loscualitativos y la orientación epistemológica general sería ubicarse en un enfoque hermenéutico.

Sin embargo, la precisión metodológica tendría que serdesarrollada en cada proyecto de investigación. Formular una agenda de investigación sobrepasa los límites de un artículo, por lo que este trabajo constituyeuna invitación a continuar, refutar o complementar lo propuesto.

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Para el autor, lo básico de la subjetividad radica en “el mundo conformado por las necesidades como expresión sintética del movimiento enel tiempo y en el espacio tanto del individuo como delcolectivo, ya sea en el plano de la familia, de una red derelaciones primarias, de un espacio territorial determinado,o de otra entidad mayor de lo colectivo, ilustraciones todasestas de lo que hemos llamado nucleamientos de lo colectivo” (Zemelman, 1997, pp.21-22).2 Polémica antropológica de los años setenta y ochenta que escapa a nuestro tema, pero que dio lugar a la posibilidad del estudio antropológico de las sociedades modernas, especialmente de la antropología urbana.3 Para un análisis más profundo de los espacios de cotidianidad colectiva ver Guitián (2006).4 El concepto se elabora a partir de las historias de familia construidas en la investigación para la tesis doctoral de la autora (Guitián, 1998).5 Para profundizar en el concepto de relaciones sociales residenciales, ver Guitián (1998, pp.154-156).6 En el sentido aristotélico de “realidad sensible” de la cual pueden abstraerse una o varias determinaciones.

Concepto que ha permanecido en la concepción moderna clásica al definir propiedades tales como tener masa y el ocupar espacio, lo que hace distinguir entre materia o fuerza y energía. A diferencia de la concepción desarrollada en el siglo XX a partir de la teoría del campo electromagnético de Maxwell y la equivalencia que establece Einstein entre materia y energía y entre materia y fuerza, así como el desarrollo de la teoría de los cuanto que ha contribuido a “borrar, o a desdibujar, las distinciones clásicas entre materia y energía y entre materia y fuerza”(Ferrater Mora, 1994).7 En este caso, los objetos-artefactos contienen una carga simbólica que se constituye en orientaciones de las prácticas sociales referidas a dicho objeto; por otro lado, hay cargas simbólicas que están referidas directamente a las relaciones sociales sin la mediación de objetos, las cuales también constituyen orientaciones de prácticas sociales.8 La cinematografía venezolana ha realizado excelentes representaciones de este ritual.

¿Qué es los bienes culturales?

  1. Inicio
  2. Patrimonio

El Patrimonio Cultural es el conjunto de bienes tangibles e intangibles, que constituyen la herencia de un grupo humano, que refuerzan emocionalmente su sentido de comunidad con una identidad propia y que son percibidos por otros como característicos.

Patrimonio Arquitectónico : Monumentos, edificios y construcciones que representan nuestra memoria física y nuestra evolución o involución social.

Patrimonio Arqueológico : Elementos de valor producidos por culturas previas a la invasión de los españoles al ahora continente americano. También cuentan restos humanos, flora, fauna, fósiles y restos paleontológicos.

Patrimonio Artístico e Histórico: Son las pinturas, esculturas o producciones artísticas que nos hablan de otras épocas. También piezas que nos sirven para evocar, recordar y explicar otros momentos de nuestra historia (audios, películas u objetos de uso diario, por ejemplo).

Patrimonio industrial: Posee valores históricos, tecnológicos, sociales, arquitectónicos o científicos. Se constituye por edificios, máquinas, talleres, molinos, fábricas, minas, depósitos y medios de transporte.

Patrimonio natural: Se conforma por el conjunto de bienes y riquezas naturales, o ambientales, que la sociedad ha heredado de sus antecesores. Incluye también monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas, hábitat de especies animal y vegetal endémicas o en peligro de extinción, así como lugares delimitados por su valor excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural.

El Patrimonio Cultural Intangible e Inmaterial constituye el patrimonio intelectual y el sentido que hace única a una comunidad, como las tradiciones, la gastronomía, la herbolaria, la literatura, las teorías científicas y filosóficas, la religión, los ritos y la música, así como los patrones de comportamiento que se expresan en las técnicas, la historia oral, la música y la danza.

Saberes, tradiciones y creencias : Conjunto de conocimientos y modos de hacer enraizados en la vida cotidiana de las comunidades. Formas de ser y de pensar que se han transmitido oralmente o a través de un proceso de recreación colectiva, desde actividades concretas comunitarias hasta leyendas, dichos, historias y creencias.

Celebraciones y Conocimientos : En las celebraciones podemos incluir los rituales de música, danza, teatro y otras expresiones similares como las festividades tradicionales cívicas, populares y religiosas. Asimismo conocimientos y prácticas se manifiestan de diferentes maneras, como por ejemplo, a través de la herbolaria, la gastronomía y los oficios artesanales.

Lugares simbólicos: Como mercados, ferias, santuarios, plazas y demás espacios donde tienen lugar prácticas sociales únicas.

Publicado por: multi.system.superuser Fecha de actualización: 24 de Enero de 2022 – 01:28 PM

¿Qué es que son los bienes culturales?

​​​​​​​​Con la Ley 397 de 1997 los bienes declarados monumentos nacionales con anterioridad serán considerados como bienes de interés cultural; asimismo, la Ley 1185 de 2008 define que “son Bienes de Interés Cultural del ámbito Nacional los declarados como tales por la ley, el Ministerio de Cultura o el Archivo General de la Nación, en lo de su competencia, en razón del interés especial que el bien revista para la comunidad en todo el territorio nacional.”.

Ley 1185 de 2008, Artículo 5°, que modifica el Artículo 8° de la Ley 397 de 1997). Al tenor de este artículo se reconoce que las declaratorias de Bienes de Interés Cultural pueden ser realizadas tanto por el Ministerio de Cultura y el Archivo General de la Nación. Sin embargo, la misma Ley 1185 de 2008 establece un procedimiento para las declaratorias de Bienes de Interés Cultural.

Éste fue definido tras un trabajo interno de la Dirección de Patrimonio, donde se buscó evitar que las declaratorias de Bienes de Interés Cultural se hagan sin evaluaciones técnicas profundas que garanticen que esos bienes cumplan con una serie de criterios y donde se pretendió definir, además, que hay algunos de esos bienes que no pueden ser declarados de interés cultural sin un “Plan Especial de Manejo y Protección” (definido por la Ley 1185 de 2008 en su artículo 7°, modificatorio del Artículo 11 de la Ley 397 de 1997), formulado previamente. Consulte aquí la LISTA DE BIENES DECLARADOS BIEN DE INTERÉS CULTURAL DEL ÁMBITO NACIONAL actualizada el 06 de diciembre de 2022, Contacto:

¿Qué es el valor intrínseco de los bienes culturales?

Ensayo El valor intrínseco del patrimonio cultural: ¿una noción aún vigente? Isabel Villaseñor Alonso IIA-UNAM, México, [email protected] Resumen En el ámbito de la conservación-restauración todavía es común escuchar que el patrimonio cultural tiene un valor intrínseco y que éste constituye la principal razón para su conservación.

En mi escrito examino cada una de las acepciones de la definición del valor intrínseco y discuto las repercusiones que tiene para el entendimiento, uso y protección del patrimonio cultural. Como resultado de este análisis, concluyo que la noción de valor intrínseco, a pesar de haber sido ya cuestionada, aún está vigente de manera implícita tanto en la conceptualización del patrimonio cultural mexicano y el discurso del Patrimonio Mundial, como en la legislación para la protección del patrimonio en México y la práctica de la conservación-restauración, lo que genera una visión esencialista que enfatiza al patrimonio como poseedor de valores pero pasa por alto a los agentes sociales que confieren dichos valores.

Palabras clave : Patrimonio cultural, valor intrínseco, esencialismo. Abstract In the field of cultural heritage conservation, it is still common to hear that cultural heritage has an intrinsic value worth conserving. Herewith I take a look at the notion of intrinsic value, examining each of its possible meanings, and discussing the consequences it has on the understanding, use and protection of cultural heritage.

As a result, I conclude that despite the fact that this notion has been criticized, it is still used in the way cultural heritage is conceived, both in Mexico and in the discourse of the World Heritage Centre. This notion is also incorporated implicitly in the Mexican heritage legislation, as well as in the practice of conservation.

The resulting conception constitutes an essentialist and uncritical perspective than emphasizes heritage cultural values but overlooks the social agents that confer such values. Keywords: Cultural heritage, Intrinsic value, Essentialism. No se puede conservar lo que no se quiere y no se puede querer lo que no se entiende.

(Gándara 1999) Introducción En las últimas décadas, el discurso dominante en temas de patrimonio y conservación se ha caracterizado por el tema de los valores, el cual enfatiza que los bienes muebles e inmuebles, sitios, paisajes y expresiones culturales tienen valores artísticos, históricos, sociales, etc., que deben conservarse, pues son éstos los que revisten de significados al patrimonio.

Sin embargo, la noción de valor intrínseco es en muchos sentidos contradictoria tanto al discurso de valores como a las tendencias, criterios y códigos de ética recientes. A pesar de que la idea del valor intrínseco del patrimonio cultural ya se ha cuestionado en el ámbito académico (véase Lipe 1984; Seralgedin 2000; Mason 2002), esta discusión aún no se ha integrado en la legislación mexicana vigente relacionada con la conservación del patrimonio.

De la misma forma, la visión esencialista derivada de la noción del valor intrínseco todavía está presente en el discurso patrimonial mexicano y mundial, así como en la práctica de la conservación y la restauración. Es decir, hay una falta de articulación entre las aportaciones académicas y los ámbitos normativos y el quehacer profesional de la conservación-restauración.

El origen de la noción de valor intrínseco Es difícil rastrear el origen de la noción de valor intrínseco, ya que en parte es el resultado de siglos durante los cuales se daba por hecho que las sociedades heredan objetos del pasado que es necesario conservar, sin que esto obligara a una reflexión profunda de los valores y las razones para su conservación.

Estas concepciones se enmarcaban (o se enmarcan) dentro de un modelo de pensamiento que daba por sentada la existencia de verdades y valores absolutos, trascendentales, objetivos y universales, nociones que se generalizaron en el pensamiento ilustrado del siglo XVIII y continuaron hasta el positivismo y el modernismo cultural (Throsby 2000:28).

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Asimismo, durante la década de 1980 se dio un giro en el paradigma de la ética del medio ambiente, consistente en la generación de teorías de valor no antropocentristas que enfatizaban que éste tenía un valor intrínseco, es decir, más allá de los intereses del género humano (Callicot 1984), lo que muy probablemente también reforzó la noción de valor intrínseco del patrimonio cultural.

  • Sin embargo, el uso del concepto de valor intrínseco para la conceptualización de este último resulta inadecuado por varias razones que se explican más adelante.
  • La noción de valor intrínseco se ha discutido ampliamente en el ámbito de la filosofía, especialmente en los debates entre el realismo y el idealismo moral, donde Bernard Williams y Christine Korsgaard son algunos de sus principales exponentes.

En la antropología la discusión ha sido abordada, por una parte, por autores como Edward B. Tylor, quienes enfatizan los rasgos universales de la cultura, y por la otra, por pensadores relativistas como Franz Boas y Clifford Geertz, quienes proponen una visión particularista que subraya la imposibilidad de entender las culturas con base en estándares universales (Moore y Sanders 2006: 2) rechazando, por lo tanto, la noción de valores intrínsecos.

Las acepciones y usos de la noción de valor intrínseco Como analiza O’Neill (2003:131), en el contexto de la ética medioambiental la idea de valor intrínseco se ha usado en tres sentidos. El primero se refiere a la idea de tener un fin en sí mismo, es decir, un valor no instrumental; 1 el segundo, a tener valor por sus propiedades intrínsecas, es decir, por todas aquellas características inherentes y que le son propias; y, por último, a su cualidad como valor objetivo.

Si se analiza detalladamente cada una de estas acepciones, se puede afirmar que ninguna de ellas es adecuada para conceptualizar al patrimonio cultural. En cuanto a la idea de valor intrínseco como valor no instrumental, es claro que el patrimonio cultural no tiene un fin en sí mismo, sino que éste está dado por lo que reviste y simboliza.

Es decir, no conservamos el patrimonio por él mismo, sino porque obtenemos de él distintos beneficios: lo estudiamos, usamos e interpretamos; nos da sentido de comunidad, profundidad histórica e identidad cultural; y porque creemos que las generaciones futuras verán en él significados y valores que merecen ser conservados.

En este sentido, es importante debatir la idea -común entre restauradores- del patrimonio cultural como beneficiario de las acciones de conservación. Esta concepción, proveniente de la premisa del patrimonio como poseedor de un fin en sí mismo, carece de sentido, ya que el patrimonio no se beneficia ni se perjudica si lo conservamos o dejamos que se deteriore, sino que quienes sufren el efecto de su conservación o destrucción son los agentes sociales que lo viven y le confieren un valor.

La noción del valor intrínseco como valor no instrumental procede de la terminología empleada en otras áreas, especialmente en derecho y economía, en donde se afirma que el patrimonio debe conservarse por su valor intrínseco (i.e., no instrumental), el cual se entiende en este contexto particular como el valor no relacionado con el usufructo del patrimonio (véase, por ejemplo, Harding 1999; Serageldin 1999).

Cabe señalar que el problema no está en aseverar que existen muchos otros valores además del económico, sino en afirmar que tales valores son intrínsecos. La conceptualización del valor intrínseco por sus propiedades inherentes es quizá la más arraigada y menos reflexionada, aunque puede refutarse fácilmente cuando distinguimos entre propiedades y valores.

  1. Es decir, las pinturas, las esculturas y los centros urbanos son simplemente pinturas, esculturas o centros urbanos por las características que las hacen ser tales y se convierten en patrimonio únicamente cuando un determinado grupo social les asigna un valor o una serie de valores.
  2. Finalmente, la idea de valor intrínseco como valor objetivo puede descartarse fácilmente cuando observamos que distintos grupos de interés conceptúan el patrimonio de diversas formas y le otorgan distintos valores, ya que éstos son subjetivos y dependen de la manera en que la gente percibe los bienes y las expresiones culturales.

De hecho, estas distintas concepciones y valoraciones desembocan en un patrimonio en conflicto, un “espacio de lucha material y simbólica” en donde los diferentes grupos se disputan el dominio del significado y de los varios beneficios que trae consigo el uso del patrimonio (García Canclini 1999:18).

El valor intrínseco y la visión esencialista del patrimonio La concepción del patrimonio como poseedor de un valor intrínseco representa una visión esencialista; es decir, el valor se considera como una propiedad esencial (i.e., que hace ser al bien u objeto) y no como una propiedad accidental o contingente (i.e., que puede o no tener el bien u objeto) (Robertson 2008).

Sin embargo, la gran mayoría de las veces esta conceptualización no se efectúa de manera explícita. Un ejemplo de ello es considerar, de manera implícita y tautológica, que el patrimonio tiene valor por ser patrimonio. No sobra aclarar aquí que el patrimonio no tiene valor por ser tal, sino que lo es precisamente por tener valor.

  1. Más recientemente, las corrientes de pensamiento influidas por las ideas posmodernas argumentan que el patrimonio cultural es una construcción social en donde los valores son contingentes, es decir, conferidos por los grupos sociales en contextos socioculturales específicos (Mason 2002:13).
  2. Esta visión del “patrimonio construido” se contrapone con la esencialista del “patrimonio encontrado”, en donde se asume la existencia del valor intrínseco.

La perspectiva de la construcción social del patrimonio reconoce que los valores revisten de significado a algunos bienes y los hacen diferentes de otros, convirtiéndolos así en bienes patrimoniales. Algunos ejemplos de la construcción social del patrimonio por medio de la asignación de valores es cuando se dona un objeto a un museo, cuando un inmueble o sitio se inscribe en listas patrimoniales (Avrami et al.2000:8), o cuando se toman iniciativas comunitarias para la protección de bienes o expresiones culturales.

Numerosos estudiosos del patrimonio en México han adoptado la perspectiva de la construcción social del patrimonio, dentro de los que destacan Enrique Florescano (1987), Néstor García Canclini (1999) y Delgado Rubio (2008), quienes reconocen el conflicto potencial que existe entre los distintos grupos sociales que confieren distintos valores al patrimonio.

Desafortunadamente, debido a la limitada interacción que existe entre la investigación antropológica y la conservación-restauración en México, estas ideas no han permeado del todo en las discusiones y la labor profesional de esta última disciplina -en la que, con mucha frecuencia, sigue vigente la noción del valor intrínseco-, y a cuya práctica no se han podido articular completamente las aportaciones que en publicaciones recientes apoyan la idea de valor adscrito en el patrimonio cultural (véase Medina-González et al.2009).

Las menciones acerca del valor intrínseco también abundan en el discurso patrimonial en México: basta hacer una búsqueda en Internet para encontrar portales electrónicos, con frecuencia de las instituciones culturales que lo custodian, que enfatizan la relevancia de conservarlo por su valor intrínseco.

El valor intrínseco, el valor universal y el discurso del Patrimonio Mundial Sorprende aún más, sin embargo, saber que la noción del valor intrínseco todavía se emplea en el lenguaje de institutos internacionales de conservación, como el Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (ICOMOS) y el Centro Internacional para el Estudio de la Preservación y Restauración de los Bienes Culturales (ICCROM).

En la Carta Internacional sobre Turismo Cultural del ICOMOS, por ejemplo, se menciona que “los sitios patrimonio tienen un valor intrínseco para todo el mundo por constituir la base de la diversidad cultural y del desarrollo social” (ICOMOS 1999). En el mismo sentido, en un boletín del ICCROM se menciona que, “cuando el conservador es llamado a intervenir, el tratamiento de objetos del patrimonio religioso debe respetar el valor intrínseco de los objetos” (ICCROM 2004:4).

Gestión en la puesta de valor de un edificio

En ocasiones también es confuso el tratamiento del término, como en el caso de Feilden y Jokilehto (2003:21), quienes afirman, en una sección dedicada a los valores intrínsecos de los bienes culturales, que dichos valores son una atribución social, y que, por lo tanto, dependen de la sociedad y cambian con el tiempo.

Si éstas son sus características, ¿cómo pueden entonces ser intrínsecos? En el caso de las declaratorias de sitios en la Lista del Patrimonio Mundial, la noción del valor intrínseco se relaciona estrechamente con la del valor universal sobresaliente (outstanding universal value), ya que a menudo se asocia la universalidad con el carácter intrínseco de los valores.

Cabe señalar, aunque en el discurso del Patrimonio Mundial no se aclara de manera explícita, que en estos casos el valor es universal no por ser intrínseco, sino por su relevancia para la comunidad internacional. El Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO define el valor universal sobresaliente como “el significado cultural que es tan excepcional que es capaz de trascender barreras nacionales y es de interés común para las generaciones presentes y futuras de toda la humanidad” (World Heritage Centre 2008a).

Como se puede ver, esta definición pone el énfasis en la universalidad y excepcionalidad del valor, mas no en quién lo asigna, asumiendo así la naturaleza intrínseca de éste. Tal discurso es un tanto confuso y ambiguo -y quizás algo tendencioso-, pues nos transmite la idea de un patrimonio libre de conflictos y de un consenso internacional sobre los valores patrimoniales de los sitios declarados.

Como afirman Avrami et al. (2000:69-73), el discurso del valor universal sobresaliente constituye algo cuestionable, ya que se asume que ciertos aspectos del patrimonio son significativos en igual medida para toda la gente del mundo, independientemente de sus diferencias sociales, políticas o económicas.

En el mismo sentido, como argumenta Lipe (1984), el patrimonio constituye un símbolo del pasado y los valores que se le asignan siempre tienen referentes culturales, históricos y sociológicos. Más aún, como se ha visto en numerosos casos, los valores locales y comunitarios tienen mucho mayor sentido para la gente y constituyen un impulso mucho más grande que los valores “universales” en las acciones de conservación (Avrami et al.2000:69).

Hasta la fecha, 187 países han aceptado o ratificado la Convención de la UNESCO de 1972 sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural (World Heritage Centre 2010), lo que demuestra, como analiza Arizpe (2000:36), que los gobiernos aceptan estrategias de cooperación internacional para salvaguardar estos commons o bienes culturales mundiales.

Es decir, estos 187 países avalan las decisiones del Comité del Patrimonio Mundial en cuanto a la asignación de valores específicos de determinados sitios. No obstante, en ocasiones es evidente una reflexión limitada tanto por parte del comité como por parte de los Estados miembros que formulan las postulaciones.

Un ejemplo de esto es la declaratoria de la Catedral de Colonia, Alemania, donde se menciona que ésta, “construida durante más de seis siglos, tiene un valor intrínseco excepcional y contiene grandes obras de arte” (World Heritage Centre 2008b). El valor intrínseco y las implicaciones para la conservación-restauración A pesar de que esta noción ha sido cuestionada desde hace más de una década, el discurso que la pone en duda todavía no ha permeado suficientemente en el debate teórico ni en la práctica de la conservación-restauración.

  • La creencia, implícita o explícita, de que el patrimonio cultural posee un valor intrínseco tiene diversas repercusiones importantes para esta disciplina.
  • Una de ellas, grave, es la tendencia a considerar que los valores contenidos en el patrimonio, por el hecho de ser intrínsecos, son permanentes e inalterables.

Se estima, por ejemplo, que las obras de un determinado pintor tienen valores artísticos y/o históricos, pero no se reflexiona en que éstos evolucionan de la misma suerte que los grupos sociales cambian su manera de concebir e interpretar aquéllas. Como analiza Arizpe (2000), el patrimonio, ahora más que nunca, se resignifica de manera constante debido a la fuerte influencia del turismo, el comercio, las migraciones y los medios masivos de comunicación.

De la misma forma, como afirman Mendes Zancheti et al. (2009), el significado cultural del patrimonio cambia conforme se transforman los valores que los distintos grupos sociales le confieren, por lo que los enunciados de significado cultural -requeridos para las declaratorias de la UNESCO- deberían revisarse de manera constante.

Otros criterios de conservación relacionados con la permanencia e inmutabilidad de los valores, así entendidos por asumirse como intrínsecos, son la noción del respeto al original, y las posiciones extremas en defensa de la autenticidad. Aunque en un principio estos preceptos se formularon para evitar modificaciones subjetivas y excesivas en las intervenciones, cuando no se analizan suficientemente a la luz de los usos y valores sociales -los cuales son, por naturaleza, cambiantes- resultan en el congelamiento de la materia y en la negación de los valores contenidos en los bienes patrimoniales.

  • Es necesario, por tanto, reconocer la naturaleza contingente de los valores del patrimonio y adoptar una actitud crítica y flexible que permita concebirlo como una construcción social en constante cambio y no como la materialización congelada del pasado.
  • Otra consecuencia importante, como analiza Mona Seralgedin (2000:56), es que las estrategias de conservación que se basan en la noción de valor intrínseco tienden a conservar la forma y/o la fábrica (materia) de los bienes y prácticas culturales, pero alteran de manera importante su función y uso social.

Valorar la materia o la forma por sobre el uso social del patrimonio constituye, en palabras de García Canclini, un “tradicionalismo sustancialista” que considera al patrimonio como poseedor de la esencia de un pasado glorioso que sobrevive a los efectos del tiempo (García Canclini 1999:22).

  1. Éste es un aspecto fundamental que debe revisarse muy a fondo, especialmente para el caso del patrimonio en uso, como lo es la arquitectura habitada o el patrimonio religioso.
  2. En este último sentido, la conservación de la materia y de la forma se vuelven aspectos secundarios ante los valores religiosos y significados sociales con los que está revestido este patrimonio.

Por ejemplo, una escultura procesional que deja de sacarse a celebraciones por razones de conservación, pierde todo su sentido y valor y se convierte en un objeto carente de significado y de contexto. Todas estas posiciones faltas de crítica, así como el seguimiento de teorías centradas en las obras de arte, como la de Cesare Brandi (2002), han proyectado la disciplina de la conservación-restauración como una profesión tradicionalista e intransigente que no se vincula adecuadamente con la sociedad.

  • Por fortuna, cada vez hay más debates teóricos (véase Schneider 2009) y aproximaciones de intervención, especialmente en el patrimonio histórico de comunidades rurales, en donde los preceptos y las nociones tradicionales se reflexionan conforme el uso y el significado social del patrimonio.
  • Algunos ejemplos de estos proyectos los ha llevado a cabo la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) (véase, por ejemplo, Cruz Flores 2009; Schneider 2010).

La Ley Federal de Monumentos y la noción implícita de valores intrínsecos Aunado a la falta de reflexión acerca de la noción del valor intrínseco, en México contamos con una ley de protección patrimonial que, a pesar de haber tenido vigor en su momento, hoy en día es anticuada y se caracteriza por sus pobres definiciones del patrimonio cultural, lo que agrava aún más el entendimiento de los valores patrimoniales.

  • La ley vigente, publicada en 1972 y modificada por última vez en 1986, no habla de “patrimonio cultural” sino de “monumentos”, los cuales pueden ser arqueológicos, artísticos o históricos.
  • Por desgracia, este último término no se define en la ley, aunque implícitamente se refiere a aquellos bienes muebles o inmuebles que pueden tener valores arqueológicos, artísticos o históricos y cuya protección es de interés público.

La diferencia entre bienes y monumentos es que únicamente éstos son objeto de protección legal. Para este efecto, se establece que los bienes pueden constituirse como monumentos por declaratoria oficial o por determinación de ley.2 Los bienes arqueológicos se constituyen como monumentos por este último mecanismo: Son monumentos arqueológicos los bienes muebles e inmuebles, producto de culturas anteriores al establecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos, de la flora y de la fauna, relacionados con esa cultura (Diario Oficial de la Federación 1972: art.28).

FIGURA 1 Cabe señalar que, además de la errónea indistinción entre los bienes prehispánicos y los bienes arqueológicos -en cuya discusión no me adentraré-, la ley establece que los primeros son necesariamente monumentos (i.e., dignos de ser protegidos por ley), por haber sido creados o modificados antes de la llegada de los españoles.

Es decir, se instituye un razonamiento esencialista, en donde los valores son lo que hacen ser a dichos bienes y preceden a cualquier juicio de valor. Esta visión esencialista del patrimonio prehispánico permitió al Estado la apropiación legal y simbólica de los monumentos, lo cual se promovió como un interés público por encima de cualquier otro (Delgado Rubio 2008:171) y resultó en que dicho patrimonio fuera visto como el más preciado de todos.

La idea de un valor intrínseco en el patrimonio prehispánico, concomitantemente a que la ley establece que tal patrimonio es propiedad inalienable e imprescriptible de la Nación (Diario Oficial de la Federación 1972, art.27), limita el uso y la participación social de este patrimonio.3 En este sentido, como analiza Delgado Rubio (2010:209), la mayoría de los arqueólogos y funcionarios de zonas arqueológicas poseen una visión esencialista, incompatible con la idea del patrimonio arqueológico como objeto de desarrollo o disfrute social.

Curiosamente, el discurso oficial ha enfatizado la protección de los vestigios arqueológicos como símbolos de la grandeza prehispánica y como elementos forjadores de la identidad nacional -nociones fuertemente arraigadas en nuestro imaginario colectivo-, pero, simultáneamente, ha menospreciado las expresiones y derechos de los grupos subalternos e indígenas contemporáneos.

  1. Esta concepción del patrimonio prehispánico ha generado conflictos con comunidades indígenas y campesinas; quizá el ejemplo más drástico de éstos ha sido el caso de la zona arqueológica de Chinkultic, Chiapas.
  2. En ésta murieron seis ejidatarios durante un operativo llevado a cabo por los cuerpos policiacos en octubre del 2008 para recuperar el control del sitio, que había sido tomado pocas semanas antes.

Este tipo de hechos, a los que lamentablemente no se les da la relevancia que merecen, nos hacen reflexionar acerca de cómo serían el entendimiento y el tratamiento del patrimonio prehispánico -tanto por parte de las autoridades como de las comunidades- si éste tuviera una definición menos esencialista, en la que no estuviera implícita la noción del valor intrínseco: una visión que no descartara la injerencia de los distintos grupos sociales que le dan valores y significados, y que ven en él posibilidades de desarrollo.

Resulta interesante que la ley es menos esencialista en lo que respecta a la definición de los monumentos históricos y artísticos, ya que -a excepción del patrimonio religioso virreinal y otros casos- los bienes históricos y artísticos requieren una declaratoria oficial para constituirse como monumentos.

Esta visión, por tanto, nos transmite la idea de que el valor intrínseco de los bienes culturales decrece de manera progresiva a medida que éstos son más recientes; es decir, lo más antiguo tiende a tener valores esenciales o intrínsecos y lo más reciente, a tener valores contingentes.

  1. La ley es incluso explícita en su escala de valores: Para los efectos de competencia, el carácter arqueológico de un bien tiene prioridad sobre el carácter histórico, y éste a su vez sobre el carácter artístico (Diario Oficial de la Federación 1972, art.46).
  2. Es claro que las definiciones de patrimonio establecidas en la ley vigente son insuficientes para entender al patrimonio cultural de manera adecuada.

Sin embargo, el problema no es la simplicidad de la ley en sí -de hecho, se necesitan definiciones y mecanismos legales sencillos para proteger, por ejemplo, los vestigios arqueológicos sin excavar-, sino que los profesionales del patrimonio formemos nuestras concepciones y definiciones a partir de ella.

Conclusiones La noción de valor intrínseco del patrimonio cultural, a pesar de haber sido cuestionada desde hace más de una década, se usa de manera explícita e implícita en el ejercicio profesional de la conservación-restauración, así como en el discurso patrimonial y en la actual legislación mexicana para la protección de bienes culturales.

Esta idea genera confusiones que impiden un adecuado entendimiento del patrimonio, ya que los valores y significados culturales se conciben como inmutables. De igual manera, esta noción enfatiza los valores culturales del patrimonio pero ignora a los agentes sociales que los confieren.

  1. Esta falta de claridad propicia una visión esencialista del patrimonio, especialmente en el caso de los bienes prehispánicos, en donde se privilegia su forma y materialidad sobre su uso y significado cultural.
  2. Es indispensable llevar a cabo una profunda reflexión acerca de los orígenes y naturaleza de los valores presentes en el patrimonio cultural para lograr una mejor conceptualización de éste, así como para generar posturas de conservación más atinadas.

También es imprescindible establecer mecanismos de comunicación e intercambio interdisciplinario, con el fin de nutrir las concepciones y visiones que tenemos en el área de la conservación y la restauración. Agradecimientos Agradezco tanto al maestro Jaime Delgado Rubio como a los dictaminadores anónimos por los atinados comentarios realizados a este escrito.

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  • Notas 1 La noción del valor intrínseco se contrapone a aquella del valor instrumental.
  • Un bien u objeto con valor intrínseco es aquel que es bueno o tiene un fin en sí mismo, mientras que uno con valor instrumental es aquel que no necesariamente es bueno o tiene un fin en sí mismo, pero que conlleva a otras cuestiones buenas (Schroeder 2008).2 La determinación por ley, como su nombre lo indica, consiste en que ésta define cuáles son los bienes que son monumentos.

Por el contrario, los que por determinación de ley no se consideran así pueden constituirse como tales si el presidente de la República o el secretario de Educación Pública publican una declaratoria en el Diario Oficial de la Federación.3 Es importante mencionar que la ley (art.2) permite la formación de asociaciones civiles, juntas de vecinos y uniones de campesinos como acciones coadyuvantes para la conservación de los monumentos.

  • Sin embargo, el discurso nacionalista impide una adecuada participación social en la conservación de este tipo de patrimonio, ya que se contrapone con el sentido de pertenencia local o comunitario.
  • Información sobre la autora Isabel Villaseñor Alonso.
  • Licenciada en Restauración de Bienes Muebles (ENCRyM-INAH, México) así como maestra y doctora en Arqueología (UCL, Londres).

Su principal línea de investigación ha sido la caracterización de materiales arqueológicos, tanto para fines propiamente arqueológicos como de conservación. Ha impartido diversos cursos como profesora titular y adjunta, en licenciatura y posgrado en la ENCRyM, la ENAH, la UNAM y la UCL Sus tesis de licenciatura y doctorado fueron reconocidas con el premio Paul Coremans y la mención honorífica del premio Alfonso Caso, respectivamente; ambas investigaciones fueron publicadas como libros.