Edificio Donde Murió Olmedo?

Edificio Donde Murió Olmedo
A 34 años de la muerte de Olmedo. El recuerdo del fotógrafo que llegó primero al lugar y tomó las imágenes más descarnadas de la tragedia 5 de marzo de 2022 09:53 Son 28 imágenes. Las más descarnadas de una tragedia que conmocionó a la sociedad. El cuerpo de Alberto Olmedo yace inerte sobre el pavimento con el torso desnudo y el jean rasgado tras la abrupta caída de 30 metros al vacío.

  • Su rostro, ligeramente inclinado hacia un costado, tiene los ojos entreabiertos y la mirada fija en la nada.
  • Sobre él, su pareja Nancy Herrera, envuelta en una crisis de nervios, llora desconsoladamente agarrándose con una mano su cabeza.
  • El testigo involuntario de esa escena fatídica fue Oscar Etchart, un joven de 21 años que con su cámara, que siempre llevaba en su mochila, logró inmortalizar como nadie el aberrante final del capocómico.

“De casualidad no me cayó encima. Si yo pasaba dos minutos antes por el lugar me caía encima”, reflexiona en una entrevista para LA NACION, 34 años después. El 5 de marzo de 1988 el país se ensombreció con la noticia. El fatal accidente del “negro”, quien conquistó a varias generaciones con sus películas y sketchs televisivos, y que aún conserva el récord histórico de ventas de entradas en una temporada de verano, fue sorpresiva y coronó un verano trágico.

Un par de semanas atrás, el día de los enamorados, en la misma ciudad balnearia, el exboxeador Carlos Monzón había asesinado a su esposa Alicia Muñiz luego de golpearla, estrangularla y arrojarla por el balcón del primer piso de un chalet del barrio La Florida, alquilado por su amigo Adrián “Facha” Martel que acompañaba esa temporada a Olmedo en la obra “Éramos tan pobres”, en el Teatro Tronador, dirigida por Hugo Sofovich.

También integraban aquel elenco Susana Romero, Beatriz Salomón y Javier Portales, entre otros. Edificio Donde Murió Olmedo La policía cortó el tráfico de la avenida Peralta Ramos y, de a poco, se juntó una multitud alrededor del cuerpo de Alberto Olmedo. Muchos decían que la relación entre Olmedo y Herrera era “traída de los pelos” y sus desencuentros eran de público conocimiento.

  1. El año anterior, también en La Feliz, la modelo y actriz en su auto, dirigiéndose a un hotel alojamiento.
  2. La imagen de su esposa y su amigo rumbo a un albergue transitorio confirmó las sospechas que tenía el cómico desde hacía un tiempo y resultó un golpe demoledor.
  3. Olmedo tenía los ojos llenos de lágrimas.

Se le doblaban las rodillas. Lo de Nancy con Fontana le había hecho mucho mal. Lo hizo sufrir mucho, mucho. Estábamos por entrar a escena. Me miró y me dijo: “Beatriz, ¡no puedo más! ¡no puedo más!. Voy a acabar con todo esto. Esto no es vida. ¡Me voy a matar!”, supo decir Beatriz Salomón a la revista GENTE. Nancy Herrera fue la última mujer, el último gran amor de Alberto Olmedo Al verano siguiente, tras idas y venidas, en las que a Olmedo se le atribuyeron otros romances, ambos decidieron apostar por la continuidad de la relación. En la madrugada del 5 de marzo, después de la función teatral, mientras el cómico cenaba cochinillo en el restaurante Munich Hamburgo, un llamado telefónico lo impulsó a abandonar la cena y a sus compañeros de elenco.

Herrera había llegado a Mar del Plata. El “negro” se subió a su auto y condujo hasta el Maral 39, ubicado en el boulevard Patricio Peralta Ramos. En el piso 11 lo esperaba Herrera. “Me abrazó fuerte y me dijo: ‘No te dejo ir más, Negra. Yo ahora puedo tener todo lo que quiero en la vida. Todo. Cualquier cosa.

Pero me falta el amor. Y el amor sos vos'”, relató Herrera en una entrevista a la revista GENTE. Según Herrera, la única testigo de las últimas horas de Olmedo, aquella noche hablaron sobre la detención de Monzón, que tenía preocupado a Olmedo y la incómoda imagen de ella con Cacho Fontana.

“Ya no me duele tanto ese tema”, le habría dicho el cómico y bebieron tres botellas de champagne para festejar el reencuentro. Aunque la actriz negó el consumo de otras sustancias, mucho se especuló con una “bolsita rosada” que apareció luego en la escena junto al cuerpo del cómico. Antes de que se cumpliera un mes de la tragedia, Nancy contó que Olmedo estaba “eufórico esa noche” y “feliz” y que ella intentó salvarlo, pero no pudo.

“Hice lo que pude. Pero en un momento él soltó las manos y me miró fijo. Cayó con los brazos abiertos. En cruz, mirándome. Como diciéndome: ‘Negra, no llores, ya no hay nada que hacer’. No gritó. Nada”. Décadas más tarde, en una entrevista televisiva Herrera profundizó: “Es mentira que le tenía miedo a las alturas.

—Agarrame la pierna Agarrame la pierna —Ay, no puedo, papi. —Sí que podés, agarrame la pierna.

Fueron las palabras que alertaron a los vecinos que irrumpieron en el departamento y lograron sostener a Herrera salvándole la vida, reconocería ella más tarde en una entrevista. Pero para Olmedo ya era tarde, había caído al vacío. Foto Revista Gente tomada por Oscar Etchart A pocos metros, Oscar Etchart, oriundo de Mar de Plata, se dirigía a la casa de su amigo Ariel para ir a acampar. El joven, que hacía poco había renunciado a su empleo en un local de ropa, incursionaba en el arte de la fotografía y por eso llevaba siempre consigo su cámara Pentac MF 70200.

Había empezado a ganar algunos pesos fotografiando a los artistas a la salida del Teatro Tronador y a las chicas en la peatonal. “Estaba conociendo la máquina porque en ese tiempo, no era como ahora que haces un curso y a la semana estás trabajando. Antes era de rollo y hasta que no ibas al laboratorio no sabías que habías sacado.

Y ese día me quedaban 28 fotos en el rollo”. Había pasado por el Maral 39 apenas unos minutos antes, pero los gritos desgarradores de una mujer llamaron su atención y lo obligaron a volver sobre sus pasos. Más tarde, todo lo que el joven observó -el primer fotógrafo en llegar- fue el contenido exclusivo de la revista GENTE publicada tres días después. Etchart tenía 21 años y fue el primer fotógrafo en la escena. Gentileza Oscar Etchart -¿Qué recordás de aquella mañana trágica? -A las 7.45, iba caminando por la vereda de la avenida, pasé por el lugar porque iba justo a la esquina a Gascón y la costa, para buscar al sobrino de un exjefe que era mi amigo, Ariel, para ir a acampar al camping El Faro cuando escuché los gritos de una mujer que venían desde arriba.

Dejé la mochila y agarré la cámara. Era Nancy Herrera desde el balcón, aunque yo no sabía en ese momento que era ella. Fui el primer fotógrafo en llegar al lugar antes de que llegara la policía, el resto de las fotos que circularon de Olmedo se tomaron cuando el policía levantó la sábana. -¿Qué gritaba? -No me acuerdo, era ininteligible.

Por un momento, pensé que esa mujer se iba a tirar desde el balcón.Y entonces, lo vi. -¿Era Alberto Olmedo? -Había un taxi estacionado y cuando lo paso veo un bulto tirado en el piso y me acerqué. Lo reconocí enseguida. Me quedé inmovilizado, porque Olmedo era lo más destacado en el mundo del espectáculo.

Prendías la televisión y él estaba ahí. Justo el día antes lo había visto, le había sacado una foto con una chica. Dos chicos, que estaban haciendo footing en la costa, intentaron hacerle los primeros auxilios. -¿Tenía signos vitales? -No, no. Él murió en el acto. Todo ese rumor que hubo de que se lo escuchaba respirar no fueron ciertos.

Lo que se oyó fueron los ruidos la circulación de su sangre, de sus órganos. Después, me enteré de que su pierna derecha, que es sobre la que él cayó arrodillado, le perforó el corazón. su muerte fue instantánea. Etchart no vaciló y empezó a apretar el gatillo.

Luego de tomar las primeras fotos, la gente se empezó a amontonar. “También llegó una ambulancia y vi cómo le aplicaban una inyección de adrenalina en el corazón y el electroshock”, dice. Enseguida, Nancy Herrera apareció en escena. “Esa fue una de las últimas fotos que llegué a sacar”, añade. -¿Recordás lo que decía Herrera en ese momento? -No, no lo recuerdo bien, pero era algo relacionado con el hijo.

Como que ella se sentía mal por no haberle llegado a contar de su embarazo. Pero había tanta gente. era tan grande el revuelo. Etchart capturó el dolor de Herrera al ver el cuerpo de Olmedo. Foto Oscar Etchart -Mucho se habló del misterio de una bolsa rosada que aparece en unas imágenes y luego no se sabe más. Durante mucho tiempo se especuló que podría contener cocaína. -Yo no puedo confirmarlo, pero él no cayó con la bolsa.

¿Una persona que no quiere suicidarse va a caer agarrado a una bolsa? Dudo que en semejante caída puedas mantener lo que tengas en la mano. Lo que uno va entretejiendo en este tiempo es que él sacó la bolsita del plafón del balcón -un diario sacó una foto del plafón sin terminar de atornillar- y se la entregó a Nancy y luego se cae.

Para mí, entre todo el nerviosismo, Nancy no largó la bolsa y bajó con esta en la mano. Si mirás las fotos, en la de la tapa la bolsa está y en otras no. Yo no tengo la seguridad, pero creo que ella tenía la bolsa. -¿Qué sucedió luego? -Cuando terminé de sacar las fotos, la policía me secuestró la cámara, yo no sabía que no lo podían hacer.

Minutos después, se había acercado al lugar el abogado de mi expatrón y me presentó a quien manejaba en ese entonces a los fotógrafos de la revista Gente: Adrián Van der Horst. Ahí le cuenta de las fotos que yo tenía en mi cámara, que me había secuestrado la policía. A media mañana, ellos llamaron a Jorge de Luján Gutiérrez, director de la revista, y fuimos con el abogado de mi expatrón a la comisaría segunda para ver si podíamos recuperar la cámara.

Solo pudimos recuperar el rollo. -Luego de recuperar el rollo de la comisaría, ¿qué hicieron? -Nos fuimos al laboratorio en el que yo revelaba siempre mis fotos, en Rivadavia, entre Santa Fe y Santiago del Estero. Como el local estaba cerrado, tomamos un café en Barracuda.

Van der Horst no quería dejarme solo por nada. Me acuerdo que en el bar dije de ir al baño y él me acompañó. Pienso que tendría miedo que arriba hubiese algún teléfono con el que yo me pudiera comunicar con alguien, con otro medio. Cuando el laboratorio abrió, se puso fin al misterio. “Antes de entregar el rollo para revelarlo, el abogado pidió la exclusividad en el uso de la máquina para que no pusieran otro rollito que no sea el mío y se hicieran copias.

Cuando finalmente vieron los negativos comenzó la negociación”, dice. -¿Cómo fue la arreglo económico? -Fue en la casa de mi expatrón. El precio lo negociaron entre él, su abogado y los de Gente. Y yo me fui a acampar como tenía planeado. Creo que haber hecho eso estuvo bien, porque no tenía idea y hubiese agarrado cualquier cosa. Edificio Donde Murió Olmedo Alberto Olmedo junto a Susana Giménez y Moria Casán en el film “A los cirujanos se les va la mano” -¿Qué hiciste con el dinero? -Lo disfruté. Después de pagar al abogado, con lo que me quedó me acuerdo que me podía comprar un auto cero kilómetro con licencia, un taxi.

Pero elegí viajar y me fui seis meses a Brasil. -A la distancia, ¿cómo evaluás lo que pasó en tu vida a partir ese momento? -Para mí ese fue el comienzo de una vida nueva. A partir de ese momento se definió mi vocación y me aboqué completamente a la fotografía. Fue algo que no se va a volver a repetir y lo voy a llevar siempre conmigo.

Todo lo que pasó en mi vida a partir de esa foto vale más que el dinero que recibí. : A 34 años de la muerte de Olmedo. El recuerdo del fotógrafo que llegó primero al lugar y tomó las imágenes más descarnadas de la tragedia

¿Dónde murio Olmedo edificio?

Pasaron 33 años de la muerte del actor, pero aún hoy aquel recuerdo permanece inalterable frente a Playa Varese, en Mar del Plata. – Alguna vez fue un santuario el cantero donde Alberto Olmedo golpeó antes de caer sobre el asfalto en la costanera de Mar del Plata.

  1. Hoy es un prolijo tapiz de césped y sobre él, en este aniversario, no hay siquiera una flor.
  2. Tampoco en frente, en la estatua de medio cuerpo que lo evoca.
  3. Pero esa omisión no significa que haya sido olvidado: imborrable en la memoria de los argentinos la figura del gran Olmedo.
  4. Y quienes pasan por aquí, casual o deliberadamente, alzan la vista y señalan el piso 11 del edificio del Boulevard Marítimo 3675, de donde cayó, una trágica madrugada hace exactamente 33 años.

El Maral 39 es ineludible, con sus 15 pisos imponente en medio y enfrente de la bahía de Playa Varese. A los marplatenses, que de tanto pasar por por ahí no se detienen a pensar, el dato se lo recuerdan los turistas permanentemente, haciendo escalas breves en la vereda de enfrente, señalando hacia el balcón. La puerta del Maral 39, que forma parte de la memoria trágica de Mar del Plata. Foto: Christian Heit “Desde allá -cuenta y apunta con el índice una mujer que se detiene un momento-, desde el 11. Pobrecito”. Tenía 54 años Olmedo cuando murió. Ese verano rompía la taquilla con “Eramos tan pobres” en el teatro Tronador.

  • Luego de la función, cenó un restaurante ya desaparecido en avenida Colón y 14 de Julio y se fue temprano al departamento que compartía con su última mujer, Nancy Herrera, que en esos días estaba embarazada de Albertito Olmedo.
  • El muchacho tiene 32 años.
  • En su canal de Youtube subió algunos videos de visitas que hizo al edificio, el verano pasado.

“Se me hizo un nudo en la garganta, hasta es raro de explicarlo, algo fuerte. Sentimientos encontrados. Pero estoy en la ciudad que le gustaba al viejo, así que no me hace mal”, contaba. La edición del diario Clarín con el accidente que conmocionó al país. Las persianas están bajas -como la mayoría del edificio- y el encargado por el portero eléctrico se excusa en los dos meses que hace que está en el puesto para desentenderse de cualquier cuestión vinculada con Olmedo y el departamento del piso 11.

“No lo puedo ayudar. No sé nada”. Clarín intentó hablar también con la inmobiliaria que administra las torres Maral en la ciudad, pero tampoco quisieron hacerlo. Hay departamentos en el mismo edificio que se alquilan por temporada. Este enero, un dos ambientes para dos personas salía 8 mil pesos diarios.

En estos días de temporada baja, cuesta 5 mil por día. El Maral 39 tiene 15 pisos y un departamento de 45 metros cuadrados cuesta 185 mil dólares. Foto: Christian Heit También hay algunas unidades en venta. Actualmente, por un departamento de 45 metros cuadrados, de dos ambientes y con una impresionante vista al mar desde cualquier ángulo, se piden casi 185 mil dólares.

Desde el balcón, protegido con un vidrio y con baranda y refuerzos de metal, se observa playa Varese completa. Frente, a unos cien metros yendo hacia Cabo Corrientes, se encuentra un tríptico que lo recuerda al gran cómico argentino. Se trata de tres bloques, en medio una estatua de él, a medio cuerpo, de brazos cruzados y con una sonrisa pícara, y ambos lados imágenes de algunos de sus perennes personajes.

Están el Capitán Piluso, Rucucu, el Manosanta y el personaje que había gestado en el recuerdo de un amigo suyo, Rogelio Roldán -fallecido en 2013-, dueño de la casa funeraria en Mar del Plata donde esa noche del 5 de marzo de 1988 Olmedo fue velado. El monumento que homenajea a Olmedo frente al edificio. Foto: Christian Heit La obra, que encargó el gremio que nuclea a los trabajadores de la televisión -Sutep- fue inaugurada en un acto del que participaron sus hijos, actores, amigos y admiradores, el 27 de febrero de 2007.

Está de traje Olmedo, de espaldas al lugar de la tragedia. “Cada vez que paso te saludo”, dice el humorista marplatense Sergio Gonal, que coincidió casualmente con Clarín al pie del monumento luego de una sesión de running. Subió un video en sus redes: “Este edificio que tengo atrás, allá en el piso 11, un momento triste para quienes lo amamos porque en este césped nos dejaba el querido Negro”, y contó una anécdota poco conocida.

“El negro pidió que lo único que quería que hagan como monumento fueran sus manos para que la gente pase y lo salude. Creo que está en el teatro Alfil, en la calle Corrientes. Bueno, acá en Mar del Plata. lo recordamos así -se apoya en el busto Gonal- siempre con un sonrisa”.

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¿Cuál fue la última película de José Olmedo?

Edificio Donde Murió Olmedo Una dupla imbatible: Alberto Olmedo y Javier Portales (Foto: NA) Un cielo plomizo, espeso, cargado: el sol no salió en Mar del Plata en la mañana del 5 de marzo de 1988. Y en el resto del país, a las 7.45 horas de aquel sábado se apagaron las risas: la lluvia que contenían aquella nubes pareció deshacerse en las lágrimas de una Argentina que, sin preverlo, se veía obligada a despedir ahora a uno de sus máximos referentes populares. Edificio Donde Murió Olmedo Mar del Plata: qué deportes se practican en la principal ciudad balnearia del país Windsurf, yachting, remo, stand up paddle, pesca, cabalgata, trekking, golf y caminatas son algunas de las experiencias que ofrece este lugar a sus habitantes y turistas VER NOTA “Murió en el mejor momento de su vida, con la mina que quería y tomando champagne.

  1. Y no babeado en una cama hecho mierda”, sostuvo poco después Nancy Herrera, con crudeza brutal,
  2. Era ella “la mina que tanto quería”, en un vínculo que se extendió por ocho años.
  3. Y con ella había brindado por el inesperado anuncio: estaba embarazada.
  4. Los dos venían de superar una crisis amorosa que también fue escándalo mediático: un año antes del desenlace fatal, Herrera vivía un romance con Cacho Fontana, íntimo amigo del Negro,

Las dos caras del teatro: cuando se encendía la cámara o subía al escenario, Olmedo sonría; cuando se apagaban las luces o se bajaba del telón, Alberto entristecía. Edificio Donde Murió Olmedo Nancy Herrera y Alberto Olmedo Las idas y vueltas los llevaron a ese verano en La Feliz, Quien fuera El Capitán Piluso -protagonista excluyente de la niñez de toda una generación- venía de concluir en diciembre el recordado ciclo No toca botón, En esa temporada, cada noche hacía función a sala llena en el teatro El Tronador con la obra Eramos tan pobres, Edificio Donde Murió Olmedo El femicidio de Lucía Pérez: la Corte bonaerense rechazó el pedido para que el segundo juicio sea por jurados El máximo tribunal de la provincia no hizo lugar a la solicitud de los dos acusados de violar y asesinar a la adolescente de 16 años en Mar del Plata en 2016.

  • El debate comienza el 7 de febrero VER NOTA En la noche de ese 4 de marzo el Negro cenó con amigos al salir del teatro.
  • Se despidió sin compartir la sobremesa: en el departamento que había alquilado lo esperaba Nancy -un “Te amo” escrito con labial en el espejo funcionó a modo de bienvenida-, para el reencuentro que preveía la reconciliación -ambos lo sabían- y ese anuncio -que él desconocía-.

En esas horas volvieron a ser felices juntos. El humorista retomó la sonrisa. Hubo risas y besos, abrazos por ese embarazo de dos meses, alcohol y excesos. En un momento, Olmedo sale al balcón. Observa el mar en un plomizo inconmensurable que parece reflejar el color de ese cielo espeso, cargado. Edificio Donde Murió Olmedo Tras el intenso calor hubo un temporal en Mar del Plata y llegaron las lluvias a la Ciudad de Buenos Aires Rige un alerta meteorológico para ocho provincias luego de jornadas con altas temperaturas en el norte y centro del país VER NOTA —¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarráme la pierna! ¡Agarráme la pierna! —¡Yo te agarro, papito, te agarro! ¡Pero no puedo, no puedo, no puedo.! Edificio Donde Murió Olmedo El edificio MARAL 39, ubicado frente a Playa Varese; ese verano, Alberto Olmedo alquiló el departamento de piso 11 (Foto: Christian Heit) En marzo de 1988 Oscar Etchart tenía 21 años. Y ese 8 de marzo, la casualidad lo llevó al MARAL 39: debía buscar a un amigo suyo para luego ir a acampar.

Cuando estaba ingresando al edificio escuchó gritos. Volvió sobre sus pasos y levantó la mirada. “Lo que veo es a una mujer como queriéndose tirar de un balcón”, contaría tres décadas después, al hablar públicamente por primera vez sobre aquella mañana. Recordó entonces que con su vista siguió un trayecto: un hueco en la tierra del pequeño jardín y, unos pocos metros más allá, ya sobre la vereda, Alberto Olmedo.

Como cada vez que salía de su casa -aun cuando no fuera para trabajar- el joven Etchart portaba su cámara Pentax MF, Y sin embargo, no atinó a retirarla de la mochila. Fue su amigo quien lo despabiló: “¡Sacale, sacale!”. Dispararía una, dos, tres, 10 veces; las que pudo. Edificio Donde Murió Olmedo Oscar Etchart, con la imagen que estremeció a los argentinos (Foto: Christian Heit) Este jueves se cumplen 32 años de aquella mañana marplatense sin sol en la que un mal chiste del destino nos arrebató la risa. Edificio Donde Murió Olmedo Eterno: el monumento del Negro Olmedo en Mar del Plata, ubicado a metros del lugar donde murió (Foto: Christian Heit) SEGUÍ LEYENDO

¿Quiénes son las Madres de José Olmedo?

A 30 años de la muerte de Alberto Olmedo: la tragedia de verano que conmocionó al país Alberto Olmedo: -¡Ayudame, ayudame! La naturaleza suele predecir acontecimientos. Da señales. Signos que cobran sentido luego de algunos sucesos. Aquella mañana del sábado 5 de marzo de 1988, el sol se escondió, como anticipando el otoño en camino.

La llovizna cubría toda la costa marplatense, presagio del llanto de todo un país. Pasadas las ocho de ese amanecer gris, caería desde el piso 11 del Edificio Maral 39, ubicado sobre el Boulevard Marítimo a la altura de Playa Varese. El impacto fue triple. Según las marcas, el cuerpo primero daría sobre los canteros de césped que rodeaban el inmueble, dejando una cavidad en la tierra; de ahí rebotaría hacia la vereda hasta encontrar un sitial final sobre el asfalto húmedo cerca del cordón.

El cadáver del cómico quedó con los ojos abiertos como intentando encontrar una explicación a la tragedia propia. Mirada de asombro. Y placidez. Torso desnudo. Pantalón de jean azul. Botas marrones. Y una pequeña bolsa de nylon a su lado. Postal indeleble en la memoria colectiva. Un día como hoy, hace 30 años, Alberto Olmedo fallecía trágicamente al caer del balcón de su departamento en Mar del Plata Esa muerte, filosófica y tangible, se llevó a un hombre de tan solo 54 años, adelantando tiempos. Y convirtió al ídolo popular en mito, como siempre sucede cuando el desenlace llega en el mejor momento artístico.

¿Qué sucedió aquel amanecer dentro del departamento con inmejorable vista a una de las bahías más hermosas de Mar del Plata? ¿Por qué una madrugada de amor terminó en un hecho sin explicaciones? Pasaron 30 años. Y aún hoy la reconstrucción de ese rompecabezas de una noche letal sigue siendo un enigma a descifrar.

El eterno amante seductor murió luego de una noche romántica con quien, en ese momento, era su pareja: la modelo y actriz Nancy Herrera; falleció sabiendo que iba a ser nuevamente padre y que ese hijo se llamaría Alberto. Aquella mañana, el cielo se desplomaba en sintonía con el duelo de millones de argentinos que no podían creer que su ídolo ya formaba parte de las páginas del recuerdo. Edificio Donde Murió Olmedo 30 años de la muerte de Alberto Olmedo

  • Alberto Olmedo: -¡Agarrame de la pierna, agarrame de la pierna!
  • Nancy Herrera: -¡No puedo más, no puedo más!

Alberto Olmedo conoció a Nancy Herrera cuando ella tenía alrededor de veinte años. La chica, con aspiraciones de actriz, era realmente bella, pero nunca pudo insertarse del todo en el clan de carismáticas mujeres que acompañaba al cómico en sus proyectos teatrales, televisivos y cinematográficos.

A diferencia de Silvia Pérez, Beatriz Salomón, Divina Gloria, Susana Traverso o Susana Romero, Herrera jamás logró ensamblarse del todo en el medio, quizás porque su relación personal con el cómico eclipsó su potencial carrera artística. Las chicas sensuales eran bravas en los camarines. Se aferraban al derecho de admisión y permanencia en los lúgubres y laberínticos pasillos tras bastidores.

La figura de Herrera nunca habría sido del todo digerida por el resto de las bombas eróticas que siempre secundaban al capocómico y que conformaban una cofradía infranqueable, aún con sus diferencias personales. El romance de Olmedo y Herrera fue tormentoso.

  1. Atravesó momentos de calma y períodos de tempestades.
  2. Separaciones varias y otras tantas reconciliaciones marcaron el rumbo de la pareja.
  3. Hasta se habló de otros affaires de la modelo en medio de esos períodos de distanciamiento con el intérprete de El Manosanta.
  4. Aquel verano de 1988 significó el reencuentro de la pareja, luego de un 1987 complejo.

En la tarde del viernes 4 de marzo de 1988, Herrera y Olmedo se comunicaron telefónicamente. Ella estaba en Buenos Aires, en su departamento de San Cristóbal, donde aún reside. El, en Mar del Plata, descansando antes de partir hacia el Teatro Tronador de la calle Santiago del Estero para cumplir con las funciones de la comedia Éramos tan pobres, escrita y dirigida por Hugo Sofovich, que agotaba, diariamente, las mil localidades de la sala con forma de anfiteatro.

  • Él quiso frenar el ímpetu de ella por llegar rauda a La Feliz, No pudo.
  • Nancy sabía que tenía que comunicarle algo importante.
  • Quedaron que se verían en el Maral 39 a la madrugada.
  • No corras”, le aconsejó él.
  • Tormenta mediante a la altura de Dolores, la hermosa mujer, que lograba moverle la estantería al cómico, y a más de un hombre, llegó a Mar del Plata mientras el actor aún no había concluido con su trabajo en el escenario.

Para aguardar el encuentro, decidió dirigirse al coqueto, pero no ostentoso, departamento donde vivía él, distante a unos 2 kilómetros del centro de la ciudad. Extendió las sábanas de la cama, ordenó la vajilla, se aseguró que el champagne esté bien frío y escribió con rouge en un espejo: “Te amo”.

El sentimiento era certero. Herrera amaba a su hombre. Y él a ella. Era un amor apasionado, intenso, tormentoso y muy sexual. Las versiones son varias sobre el rumbo que tomó Olmedo luego de cumplir con su rutina escénica y saludar a la multitud que siempre lo aguardaba en la puerta del Tronador. Lo cierto es que esa noche, el cómico cenó en el restaurante Zavalitas, de la calle Córdoba, con su productor Carlos Rottemberg y con Hugo Sofovich.

En esa cena se convino la continuidad de la temporada teatral en el siguiente invierno porteño. Cuando recibió el llamado de Nancy Herrera, apuró la cena, se subió a su auto importado y partió hacia el departamento de Boulevard Marítimo al 3600. Al llegar al piso 11 del Maral 39, Nancy lo recibió con un enterito rosa.

  1. Alberto Olmedo: -¡Agarrame, mamá!
  2. Nancy Herrera: -¡No puedo, no puedo!
  3. Alberto Olmedo: -¡Sí que podés, mamá!

La claridad tenue del amanecer lluvioso no permitía ver el mar en toda su inmensidad. Cerca de las 8.10 hs., y luego de una extensa madrugada, Alberto Olmedo decidió subirse a la baranda del balcón del departamento. Se montó con sus piernas entrelazadas.

Estaba a caballito”, diría alguna vez Herrera. Claramente, Olmedo vivía un gran presente. Según su círculo más cercano, no había ningún indicio de depresión, angustia o síntomas de actitudes suicidas. ¿Por qué lo hizo? Quizás el exceso de euforia por la noticia de la futura paternidad y estimulantes como el alcohol ya no le permitían discernir acerca de sus actos.

Cuando Nancy Herrera lo vio se acercó para convencerlo que ese no era un sitio seguro para permanecer. Fue tarde. Quizás la humedad de la baranda, producto de la llovizna, lo hizo resbalar. En milésimas de segundos, Olmedo quedó colgando con todo su cuerpo fuera del balcón. La noticia de la muerte de Olmedo paralizó al país. Así lo cubrió LA NACION Archivo Nancy Herrera intentó sostenerlo mientras ambos gritaban desesperadamente. Ella era muy flaca y él, que no era robusto, ya se había convertido en un peso inerte incontenible.

  • Se miraron.
  • El convirtió su gesto de amante en el de un niño aterrado.
  • Nancy no pudo sostenerlo más.
  • Olmedo la miró fijamente mientras caía estrepitosamente desde más de treinta metros de altura.
  • Ella, exasperada, se trepó a la baranda como intentando detener lo inevitable.
  • Nancy Herrera: -¡Papá, papá! Alertado por el escándalo, por los gritos desaforados de Herrera, un vecino atravesó la mampara que dividía su balcón con el de Olmedo.

En una primera sensación, pensó que la mujer quería tirarse, al encontrarla con medio cuerpo sobre el precipicio. La ayudó a incorporarse. Y comprobó qué era lo que realmente había sucedido. En pocos segundos, Nancy Herrera descendió los once pisos para abalanzarse sobre el cadáver del padre de su primer hijo.

  • Ese bebé que estaba gestando y que jamás conocería a su progenitor.
  • Inmediatamente se acercaron los pocos y ocasionales transeúntes que pasaban por el lugar, los vecinos de la torre y el encargado.
  • En minutos, policías y ambulancias intentaban revertir el cuadro.
  • Se dice que Olmedo, una vez caído, se movió unos segundos.

Quizás reflejos de un cuerpo en agonía. El trabajo de los médicos por activar su corazón resultó infructuoso. Nada se pudo hacer. Ni el electroshock, ni la dosis de morfina, dieron resultado. Una sábana blanca cubrió el cuerpo para que los cientos de personas que, en minutos, se acercaron al lugar, no tuvieran acceso a esa foto final imprevista y macabra. Edificio Donde Murió Olmedo La noticia de la muerte de Olmedo paralizó al país. Así lo cubrió LA NACION Archivo En el caso tomó cartas en el asunto el juez Pedro Federico Hooft, a cargo del Juzgado Penal N° 3. Con el correr de las horas, y a partir de las investigaciones y declaraciones de los testigos, la carátula mutó de “Muerte dudosa” a “Muerte accidental”.

Indudablemente, la voz más buscada por aquellas horas era la de Nancy Herrera, quien debió ser internada debido al cuadro de shock emocional que la afectaba. Durante varios días no se le pudo tomar declaraciones por su endeble sistema nervioso. Enterada de la noticia, Matilde, la madre del cómico llegó a Buenos Aires desde La Rioja, donde visitaba familiares.

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Tal fue el impacto que le causó la noticia, que falleció a las pocas horas. Una tragedia más, en el marco del gran hecho luctuoso que llenaría la tapa de diarios y revistas en un verano marcado por otro acontecimiento feroz: la muerte de la modelo Alicia Muñiz, sucedida también en Mar del Plata, luego de discutir y trenzarse corporalmente con su pareja, el boxeador Carlos Monzón, quien fue privado de la libertad por este femicidio. Edificio Donde Murió Olmedo Fidel Pintos, Alberto Olmedo, Javier Portales, Jorge Porcel y Jorgelina Aranda en la secuencia titulada En la peluquería de Fidel, de Operación ja ja. El programa se emitía por Teleonce los jueves a las 21. Alberto Olmedo había nacido en Rosario el 24 de agosto de 1933.

La condición humilde de su familia lo llevó a transitar por los más diversos oficios. El barrio Pichincha fue su escuela. Allí, cerca del Paraná, se ganó la vida como cadete de una verdulería. Pero su instinto lo llevó rápidamente a vincularse con el mundo del espectáculo. En el Teatro Comedia de Rosario descubrió a grandes compañías en gira a las que podía apreciar de cerca dado que se había empleado como claque.

Con Juanito Belmonte, y algunos otros amigos, también despuntó la incipiente vocación por los escenarios en humildes sótanos y café concerts de su pago chico. Ya instalado en Buenos Aires, su primer acercamiento a la televisión fue como tiracables en el viejo Canal 7.

Allí se conectó con el medio que, años después, lo consagraría como uno de sus grandes ídolos. El actor conquistó al público adulto y a los niños por igual. Su querible Capitán Piluso desparramaba ternura a la hora de la merienda invitando a los chicos “a tomar la leche” junto a su inseparable compañero Coquito, interpretado por Humberto Ortiz.

Olmedo era de esos artistas que podía desarrollar el humor más ingenuo o enarbolar la picardía de la revista porteña. Su personaje de Rucucu en No toca botón lo consagraría como una de las estrellas más queridas del país. El Manosanta, el dictador de Costa Pobre, el sobrino de Borges, el “Yeneral” González, Rogelio Roldán y Chiquito Reyes serían otras de sus creaciones más celebradas, muchas de ellas inspiradas en amigos cercanos.

  1. Algunas de las frases enarboladas por sus criaturas aún hoy son no solo recordadas sino utilizadas cotidianamente.
  2. Cómo olvidar latiguillos como “Y si no me tienen fe”, “Adianchi”, “De acá”, “Poniendo estaba la gansa”, “Savoy, Savoy”, “No toca botón”, o “¿Me trajiste a la nena?”.
  3. Sus dúos con Jorge Porcel en cine y teatro fueron siempre un suceso.

En la revista porteña formó rubro con Susana Giménez y Moria Casán, conformando temporadas con dos funciones diarias y los sábados con una, hoy extinguida, tercera presentación en trasnoche. Épocas de vacas gordas para el teatro popular. Antes de consagrarse con su ciclo de humor, encabezó la comedia Alberto y Susana con la Giménez, con quien entablaría una cálida amistad. Junto a Susana Giménez protagonizó películas y sketchs muy populares Su oficio fue muy criticado en su época por ser considerado chabacano y algo vulgar. La crítica especializada vapuleaba los programas de televisión y las comedias teatrales que él encabezaba, en más de una oportunidad bajo los libretos y la dirección de los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich.

Luego de su muerte, y con el correr de los años, sectores académicos comenzaron a rescatar el arte de este actor popular que, como un payaso de la vieja escuela del teatro rioplatense, podía desempolvar más de una máscara. Hoy, quizás por lo prematuro y trágico de su muerte, es considerado un artista de culto.

Venerado por el pueblo y también, hay que decirlo, por los ámbitos más intelectuales. Le llegó tarde este último reconocimiento. Pero a él, lo que le interesaba realmente era el favor del público. Un público que jamás dudó de su don. Edificio Donde Murió Olmedo Una de las primeras imágenes del Capitán Piluso, tomada el 16/11/1961 Referente de otro tiempo, el humor de Olmedo cosificaba a la mujer. La exhibición de los cuerpos en ropa interior y los chistes con doble intención, eran propios de un estilo, ya en desuso, y que hoy sería repudiable, ya que lindaba con cierta utilización y menosprecio del género femenino.

  • En su vida personal, Olmedo era desprendido al extremo.
  • Tal es así que siempre se adelantaba a pagar la cena con amigos e invitar con espumante a sus compañeros de mesa.
  • Fiel amigo y buen padre.
  • Y un excelente compañero de trabajo que, sin perder autoridad ni liderazgo, se hacía querer por todos.
  • Olmedo no hacía diferencias entre actores, boleteros, camarógrafos o tiracables.

Se sentía uno más. Y así lo transmitía al resto. No permitía divismos ni escándalos en su compañía. Esencia de un tipo que jamás olvidó la austeridad en su Rosario natal y conservaba intactos los códigos de barrio. Dejó este mundo con una cualidad no tan frecuente en el showbusiness : nadie habla mal de él.

Nancy Herrera: -¡Yo traté de agarrarte! ¡Traté de agarrarte! ¿Por qué hiciste eso, Negro, por qué? Luego de las pericias policiales y el trabajo de los forenses, se realizó un velatorio corto y con acceso restringido en la cochería de Rogelio Roldán, amigo de Olmedo e inspirador de uno de sus más recordados personajes.

A las pocas horas, el cadáver fue trasladado en ambulancia a Buenos Aires. Una multitud acompañó el cortejo al Cementerio de la Chacarita, donde sus restos descansan en el Panteón de Actores. Al momento de ingresar el féretro, un aplauso cerrado despidió al querido artista. Edificio Donde Murió Olmedo La noticia de la muerte de Olmedo paralizó al país. Así lo cubrió LA NACION Archivo Olmedo tuvo dos grandes mujeres a su lado: Judith Jaroslavsky y Tita Russ, quienes siempre mantuvieron el bajo perfil. Ellas son las madres de sus hijos Mariano, Marcelo, Javier, Sabrina y Fernando (fallecido en el accidente que también le costara la vida al cantante Rodrigo Bueno).

  • Con todo, Olmedo tampoco se privó de amar a esculturales chicas de la farándula, algunas de ellas compañeras de trabajo.
  • Era un seductor.
  • Y un enamorado de la belleza femenina.
  • Aquel verano de 1988, el actor batió records de recaudaciones en la boletería del Tronador.
  • Además, el jueves anterior a su muerte se había estrenado el film Atracción peculiar dirigido por Enrique Carreras, con muy buena media de espectadores.

A un presente perfecto le seguirían semanas no menos exitosas: veinte días después la comedia teatral que protagonizaba en Mar del Plata se vería en el Teatro Astral de Buenos Aires. Y, desde abril, los viernes de Canal 9 volverían a contar con los nuevos programas de No toca botón con libro y dirección de Hugo Sofovich. Edificio Donde Murió Olmedo Escena de Atracción Peculiar, junto a Jorge Porcel; fue la última película que estrenó, en 1988. Con su partida, el llamado clan Olmedo quedó desmembrado. Sus integrantes no volvieron a tener la misma repercusión masiva ni éxitos de envergadura. Con él murió una época.

Un modo de hacer humor. Durante varios días, veraneantes y lugareños se acercaron hasta la vereda del Teatro Tronador de Mar del Plata para depositar una flor junto a las fotos del cómico. Aún estaba la marquesina que anunciaba la comedia Éramos tan pobres con la gran gigantografía de Olmedo junto a sus compañeros Javier Portales, Adrián Martel, César Bertrand, Silvia Pérez, Beatriz Salomón, Susana Romero, y Divina Gloria.

Sobre la porteña calle Corrientes, sus manos reposan frente al predio que ocupaba el Teatro Alfil, última sala de Buenos Aires en la que se presentó. Y frente al Maral 39, de espaldas al mar, un monumento lo recuerda en la Mar del Plata que le dio veranos de aplausos y que lo acunó en su segundo fatal.

Pasaron treinta años. Aquella mañana del 5 de marzo de 1988, el cielo esparció su lluvia incontinente enmarcando de gris un amanecer desafortunado. Esa alborada en la que el gran payaso apeló a su última peripecia antes de la escena final, mutando la sonrisa de la comedia en el rictus lúgubre del drama.

Las máscaras del teatro encarnadas en él. Conforme a los criterios de : A 30 años de la muerte de Alberto Olmedo: la tragedia de verano que conmocionó al país

¿Cuál fue la última película de José Olmedo?

Edificio Donde Murió Olmedo Una dupla imbatible: Alberto Olmedo y Javier Portales (Foto: NA) Un cielo plomizo, espeso, cargado: el sol no salió en Mar del Plata en la mañana del 5 de marzo de 1988. Y en el resto del país, a las 7.45 horas de aquel sábado se apagaron las risas: la lluvia que contenían aquella nubes pareció deshacerse en las lágrimas de una Argentina que, sin preverlo, se veía obligada a despedir ahora a uno de sus máximos referentes populares. Edificio Donde Murió Olmedo Mar del Plata: qué deportes se practican en la principal ciudad balnearia del país Windsurf, yachting, remo, stand up paddle, pesca, cabalgata, trekking, golf y caminatas son algunas de las experiencias que ofrece este lugar a sus habitantes y turistas VER NOTA “Murió en el mejor momento de su vida, con la mina que quería y tomando champagne.

Y no babeado en una cama hecho mierda”, sostuvo poco después Nancy Herrera, con crudeza brutal, Era ella “la mina que tanto quería”, en un vínculo que se extendió por ocho años. Y con ella había brindado por el inesperado anuncio: estaba embarazada. Los dos venían de superar una crisis amorosa que también fue escándalo mediático: un año antes del desenlace fatal, Herrera vivía un romance con Cacho Fontana, íntimo amigo del Negro,

Las dos caras del teatro: cuando se encendía la cámara o subía al escenario, Olmedo sonría; cuando se apagaban las luces o se bajaba del telón, Alberto entristecía. Edificio Donde Murió Olmedo Nancy Herrera y Alberto Olmedo Las idas y vueltas los llevaron a ese verano en La Feliz, Quien fuera El Capitán Piluso -protagonista excluyente de la niñez de toda una generación- venía de concluir en diciembre el recordado ciclo No toca botón, En esa temporada, cada noche hacía función a sala llena en el teatro El Tronador con la obra Eramos tan pobres, Edificio Donde Murió Olmedo El femicidio de Lucía Pérez: la Corte bonaerense rechazó el pedido para que el segundo juicio sea por jurados El máximo tribunal de la provincia no hizo lugar a la solicitud de los dos acusados de violar y asesinar a la adolescente de 16 años en Mar del Plata en 2016.

El debate comienza el 7 de febrero VER NOTA En la noche de ese 4 de marzo el Negro cenó con amigos al salir del teatro. Se despidió sin compartir la sobremesa: en el departamento que había alquilado lo esperaba Nancy -un “Te amo” escrito con labial en el espejo funcionó a modo de bienvenida-, para el reencuentro que preveía la reconciliación -ambos lo sabían- y ese anuncio -que él desconocía-.

En esas horas volvieron a ser felices juntos. El humorista retomó la sonrisa. Hubo risas y besos, abrazos por ese embarazo de dos meses, alcohol y excesos. En un momento, Olmedo sale al balcón. Observa el mar en un plomizo inconmensurable que parece reflejar el color de ese cielo espeso, cargado. Edificio Donde Murió Olmedo Tras el intenso calor hubo un temporal en Mar del Plata y llegaron las lluvias a la Ciudad de Buenos Aires Rige un alerta meteorológico para ocho provincias luego de jornadas con altas temperaturas en el norte y centro del país VER NOTA —¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarráme la pierna! ¡Agarráme la pierna! —¡Yo te agarro, papito, te agarro! ¡Pero no puedo, no puedo, no puedo.! Edificio Donde Murió Olmedo El edificio MARAL 39, ubicado frente a Playa Varese; ese verano, Alberto Olmedo alquiló el departamento de piso 11 (Foto: Christian Heit) En marzo de 1988 Oscar Etchart tenía 21 años. Y ese 8 de marzo, la casualidad lo llevó al MARAL 39: debía buscar a un amigo suyo para luego ir a acampar.

Cuando estaba ingresando al edificio escuchó gritos. Volvió sobre sus pasos y levantó la mirada. “Lo que veo es a una mujer como queriéndose tirar de un balcón”, contaría tres décadas después, al hablar públicamente por primera vez sobre aquella mañana. Recordó entonces que con su vista siguió un trayecto: un hueco en la tierra del pequeño jardín y, unos pocos metros más allá, ya sobre la vereda, Alberto Olmedo.

Como cada vez que salía de su casa -aun cuando no fuera para trabajar- el joven Etchart portaba su cámara Pentax MF, Y sin embargo, no atinó a retirarla de la mochila. Fue su amigo quien lo despabiló: “¡Sacale, sacale!”. Dispararía una, dos, tres, 10 veces; las que pudo. Edificio Donde Murió Olmedo Oscar Etchart, con la imagen que estremeció a los argentinos (Foto: Christian Heit) Este jueves se cumplen 32 años de aquella mañana marplatense sin sol en la que un mal chiste del destino nos arrebató la risa. Edificio Donde Murió Olmedo Eterno: el monumento del Negro Olmedo en Mar del Plata, ubicado a metros del lugar donde murió (Foto: Christian Heit) SEGUÍ LEYENDO

¿Qué pasó con Alberto Olmedo?

Fotos de la muerte de Alberto Olmedo La muerte de Alberto Olmedo, fue ¿suicidio o accidente? El Negro Alberto Olmedo tenía 54 años cuando cayó de un balcón del piso 11 de un edificio marplatense, quizá por un juego suicida o por un exceso de sustancias, aquella mañana del 5 de marzo de 1988, a las 8.30.

¿Quiénes son las Madres de José Olmedo?

A 30 años de la muerte de Alberto Olmedo: la tragedia de verano que conmocionó al país Alberto Olmedo: -¡Ayudame, ayudame! La naturaleza suele predecir acontecimientos. Da señales. Signos que cobran sentido luego de algunos sucesos. Aquella mañana del sábado 5 de marzo de 1988, el sol se escondió, como anticipando el otoño en camino.

La llovizna cubría toda la costa marplatense, presagio del llanto de todo un país. Pasadas las ocho de ese amanecer gris, caería desde el piso 11 del Edificio Maral 39, ubicado sobre el Boulevard Marítimo a la altura de Playa Varese. El impacto fue triple. Según las marcas, el cuerpo primero daría sobre los canteros de césped que rodeaban el inmueble, dejando una cavidad en la tierra; de ahí rebotaría hacia la vereda hasta encontrar un sitial final sobre el asfalto húmedo cerca del cordón.

El cadáver del cómico quedó con los ojos abiertos como intentando encontrar una explicación a la tragedia propia. Mirada de asombro. Y placidez. Torso desnudo. Pantalón de jean azul. Botas marrones. Y una pequeña bolsa de nylon a su lado. Postal indeleble en la memoria colectiva. Un día como hoy, hace 30 años, Alberto Olmedo fallecía trágicamente al caer del balcón de su departamento en Mar del Plata Esa muerte, filosófica y tangible, se llevó a un hombre de tan solo 54 años, adelantando tiempos. Y convirtió al ídolo popular en mito, como siempre sucede cuando el desenlace llega en el mejor momento artístico.

  • ¿Qué sucedió aquel amanecer dentro del departamento con inmejorable vista a una de las bahías más hermosas de Mar del Plata? ¿Por qué una madrugada de amor terminó en un hecho sin explicaciones? Pasaron 30 años.
  • Y aún hoy la reconstrucción de ese rompecabezas de una noche letal sigue siendo un enigma a descifrar.

El eterno amante seductor murió luego de una noche romántica con quien, en ese momento, era su pareja: la modelo y actriz Nancy Herrera; falleció sabiendo que iba a ser nuevamente padre y que ese hijo se llamaría Alberto. Aquella mañana, el cielo se desplomaba en sintonía con el duelo de millones de argentinos que no podían creer que su ídolo ya formaba parte de las páginas del recuerdo. Edificio Donde Murió Olmedo 30 años de la muerte de Alberto Olmedo

  • Alberto Olmedo: -¡Agarrame de la pierna, agarrame de la pierna!
  • Nancy Herrera: -¡No puedo más, no puedo más!
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Alberto Olmedo conoció a Nancy Herrera cuando ella tenía alrededor de veinte años. La chica, con aspiraciones de actriz, era realmente bella, pero nunca pudo insertarse del todo en el clan de carismáticas mujeres que acompañaba al cómico en sus proyectos teatrales, televisivos y cinematográficos.

  1. A diferencia de Silvia Pérez, Beatriz Salomón, Divina Gloria, Susana Traverso o Susana Romero, Herrera jamás logró ensamblarse del todo en el medio, quizás porque su relación personal con el cómico eclipsó su potencial carrera artística.
  2. Las chicas sensuales eran bravas en los camarines.
  3. Se aferraban al derecho de admisión y permanencia en los lúgubres y laberínticos pasillos tras bastidores.

La figura de Herrera nunca habría sido del todo digerida por el resto de las bombas eróticas que siempre secundaban al capocómico y que conformaban una cofradía infranqueable, aún con sus diferencias personales. El romance de Olmedo y Herrera fue tormentoso.

  • Atravesó momentos de calma y períodos de tempestades.
  • Separaciones varias y otras tantas reconciliaciones marcaron el rumbo de la pareja.
  • Hasta se habló de otros affaires de la modelo en medio de esos períodos de distanciamiento con el intérprete de El Manosanta.
  • Aquel verano de 1988 significó el reencuentro de la pareja, luego de un 1987 complejo.

En la tarde del viernes 4 de marzo de 1988, Herrera y Olmedo se comunicaron telefónicamente. Ella estaba en Buenos Aires, en su departamento de San Cristóbal, donde aún reside. El, en Mar del Plata, descansando antes de partir hacia el Teatro Tronador de la calle Santiago del Estero para cumplir con las funciones de la comedia Éramos tan pobres, escrita y dirigida por Hugo Sofovich, que agotaba, diariamente, las mil localidades de la sala con forma de anfiteatro.

Él quiso frenar el ímpetu de ella por llegar rauda a La Feliz, No pudo. Nancy sabía que tenía que comunicarle algo importante. Quedaron que se verían en el Maral 39 a la madrugada. “No corras”, le aconsejó él. Tormenta mediante a la altura de Dolores, la hermosa mujer, que lograba moverle la estantería al cómico, y a más de un hombre, llegó a Mar del Plata mientras el actor aún no había concluido con su trabajo en el escenario.

Para aguardar el encuentro, decidió dirigirse al coqueto, pero no ostentoso, departamento donde vivía él, distante a unos 2 kilómetros del centro de la ciudad. Extendió las sábanas de la cama, ordenó la vajilla, se aseguró que el champagne esté bien frío y escribió con rouge en un espejo: “Te amo”.

El sentimiento era certero. Herrera amaba a su hombre. Y él a ella. Era un amor apasionado, intenso, tormentoso y muy sexual. Las versiones son varias sobre el rumbo que tomó Olmedo luego de cumplir con su rutina escénica y saludar a la multitud que siempre lo aguardaba en la puerta del Tronador. Lo cierto es que esa noche, el cómico cenó en el restaurante Zavalitas, de la calle Córdoba, con su productor Carlos Rottemberg y con Hugo Sofovich.

En esa cena se convino la continuidad de la temporada teatral en el siguiente invierno porteño. Cuando recibió el llamado de Nancy Herrera, apuró la cena, se subió a su auto importado y partió hacia el departamento de Boulevard Marítimo al 3600. Al llegar al piso 11 del Maral 39, Nancy lo recibió con un enterito rosa.

  1. Alberto Olmedo: -¡Agarrame, mamá!
  2. Nancy Herrera: -¡No puedo, no puedo!
  3. Alberto Olmedo: -¡Sí que podés, mamá!

La claridad tenue del amanecer lluvioso no permitía ver el mar en toda su inmensidad. Cerca de las 8.10 hs., y luego de una extensa madrugada, Alberto Olmedo decidió subirse a la baranda del balcón del departamento. Se montó con sus piernas entrelazadas.

“Estaba a caballito”, diría alguna vez Herrera. Claramente, Olmedo vivía un gran presente. Según su círculo más cercano, no había ningún indicio de depresión, angustia o síntomas de actitudes suicidas. ¿Por qué lo hizo? Quizás el exceso de euforia por la noticia de la futura paternidad y estimulantes como el alcohol ya no le permitían discernir acerca de sus actos.

Ultima cena de Alberto Olmedo (1992) DiFilm

Cuando Nancy Herrera lo vio se acercó para convencerlo que ese no era un sitio seguro para permanecer. Fue tarde. Quizás la humedad de la baranda, producto de la llovizna, lo hizo resbalar. En milésimas de segundos, Olmedo quedó colgando con todo su cuerpo fuera del balcón. La noticia de la muerte de Olmedo paralizó al país. Así lo cubrió LA NACION Archivo Nancy Herrera intentó sostenerlo mientras ambos gritaban desesperadamente. Ella era muy flaca y él, que no era robusto, ya se había convertido en un peso inerte incontenible.

Se miraron. El convirtió su gesto de amante en el de un niño aterrado. Nancy no pudo sostenerlo más. Olmedo la miró fijamente mientras caía estrepitosamente desde más de treinta metros de altura. Ella, exasperada, se trepó a la baranda como intentando detener lo inevitable. Nancy Herrera: -¡Papá, papá! Alertado por el escándalo, por los gritos desaforados de Herrera, un vecino atravesó la mampara que dividía su balcón con el de Olmedo.

En una primera sensación, pensó que la mujer quería tirarse, al encontrarla con medio cuerpo sobre el precipicio. La ayudó a incorporarse. Y comprobó qué era lo que realmente había sucedido. En pocos segundos, Nancy Herrera descendió los once pisos para abalanzarse sobre el cadáver del padre de su primer hijo.

  1. Ese bebé que estaba gestando y que jamás conocería a su progenitor.
  2. Inmediatamente se acercaron los pocos y ocasionales transeúntes que pasaban por el lugar, los vecinos de la torre y el encargado.
  3. En minutos, policías y ambulancias intentaban revertir el cuadro.
  4. Se dice que Olmedo, una vez caído, se movió unos segundos.

Quizás reflejos de un cuerpo en agonía. El trabajo de los médicos por activar su corazón resultó infructuoso. Nada se pudo hacer. Ni el electroshock, ni la dosis de morfina, dieron resultado. Una sábana blanca cubrió el cuerpo para que los cientos de personas que, en minutos, se acercaron al lugar, no tuvieran acceso a esa foto final imprevista y macabra. Edificio Donde Murió Olmedo La noticia de la muerte de Olmedo paralizó al país. Así lo cubrió LA NACION Archivo En el caso tomó cartas en el asunto el juez Pedro Federico Hooft, a cargo del Juzgado Penal N° 3. Con el correr de las horas, y a partir de las investigaciones y declaraciones de los testigos, la carátula mutó de “Muerte dudosa” a “Muerte accidental”.

Indudablemente, la voz más buscada por aquellas horas era la de Nancy Herrera, quien debió ser internada debido al cuadro de shock emocional que la afectaba. Durante varios días no se le pudo tomar declaraciones por su endeble sistema nervioso. Enterada de la noticia, Matilde, la madre del cómico llegó a Buenos Aires desde La Rioja, donde visitaba familiares.

Tal fue el impacto que le causó la noticia, que falleció a las pocas horas. Una tragedia más, en el marco del gran hecho luctuoso que llenaría la tapa de diarios y revistas en un verano marcado por otro acontecimiento feroz: la muerte de la modelo Alicia Muñiz, sucedida también en Mar del Plata, luego de discutir y trenzarse corporalmente con su pareja, el boxeador Carlos Monzón, quien fue privado de la libertad por este femicidio. Edificio Donde Murió Olmedo Fidel Pintos, Alberto Olmedo, Javier Portales, Jorge Porcel y Jorgelina Aranda en la secuencia titulada En la peluquería de Fidel, de Operación ja ja. El programa se emitía por Teleonce los jueves a las 21. Alberto Olmedo había nacido en Rosario el 24 de agosto de 1933.

La condición humilde de su familia lo llevó a transitar por los más diversos oficios. El barrio Pichincha fue su escuela. Allí, cerca del Paraná, se ganó la vida como cadete de una verdulería. Pero su instinto lo llevó rápidamente a vincularse con el mundo del espectáculo. En el Teatro Comedia de Rosario descubrió a grandes compañías en gira a las que podía apreciar de cerca dado que se había empleado como claque.

Con Juanito Belmonte, y algunos otros amigos, también despuntó la incipiente vocación por los escenarios en humildes sótanos y café concerts de su pago chico. Ya instalado en Buenos Aires, su primer acercamiento a la televisión fue como tiracables en el viejo Canal 7.

Allí se conectó con el medio que, años después, lo consagraría como uno de sus grandes ídolos. El actor conquistó al público adulto y a los niños por igual. Su querible Capitán Piluso desparramaba ternura a la hora de la merienda invitando a los chicos “a tomar la leche” junto a su inseparable compañero Coquito, interpretado por Humberto Ortiz.

Olmedo era de esos artistas que podía desarrollar el humor más ingenuo o enarbolar la picardía de la revista porteña. Su personaje de Rucucu en No toca botón lo consagraría como una de las estrellas más queridas del país. El Manosanta, el dictador de Costa Pobre, el sobrino de Borges, el “Yeneral” González, Rogelio Roldán y Chiquito Reyes serían otras de sus creaciones más celebradas, muchas de ellas inspiradas en amigos cercanos.

Algunas de las frases enarboladas por sus criaturas aún hoy son no solo recordadas sino utilizadas cotidianamente. Cómo olvidar latiguillos como “Y si no me tienen fe”, “Adianchi”, “De acá”, “Poniendo estaba la gansa”, “Savoy, Savoy”, “No toca botón”, o “¿Me trajiste a la nena?”. Sus dúos con Jorge Porcel en cine y teatro fueron siempre un suceso.

En la revista porteña formó rubro con Susana Giménez y Moria Casán, conformando temporadas con dos funciones diarias y los sábados con una, hoy extinguida, tercera presentación en trasnoche. Épocas de vacas gordas para el teatro popular. Antes de consagrarse con su ciclo de humor, encabezó la comedia Alberto y Susana con la Giménez, con quien entablaría una cálida amistad. Junto a Susana Giménez protagonizó películas y sketchs muy populares Su oficio fue muy criticado en su época por ser considerado chabacano y algo vulgar. La crítica especializada vapuleaba los programas de televisión y las comedias teatrales que él encabezaba, en más de una oportunidad bajo los libretos y la dirección de los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich.

Luego de su muerte, y con el correr de los años, sectores académicos comenzaron a rescatar el arte de este actor popular que, como un payaso de la vieja escuela del teatro rioplatense, podía desempolvar más de una máscara. Hoy, quizás por lo prematuro y trágico de su muerte, es considerado un artista de culto.

Venerado por el pueblo y también, hay que decirlo, por los ámbitos más intelectuales. Le llegó tarde este último reconocimiento. Pero a él, lo que le interesaba realmente era el favor del público. Un público que jamás dudó de su don. Edificio Donde Murió Olmedo Una de las primeras imágenes del Capitán Piluso, tomada el 16/11/1961 Referente de otro tiempo, el humor de Olmedo cosificaba a la mujer. La exhibición de los cuerpos en ropa interior y los chistes con doble intención, eran propios de un estilo, ya en desuso, y que hoy sería repudiable, ya que lindaba con cierta utilización y menosprecio del género femenino.

En su vida personal, Olmedo era desprendido al extremo. Tal es así que siempre se adelantaba a pagar la cena con amigos e invitar con espumante a sus compañeros de mesa. Fiel amigo y buen padre. Y un excelente compañero de trabajo que, sin perder autoridad ni liderazgo, se hacía querer por todos. Olmedo no hacía diferencias entre actores, boleteros, camarógrafos o tiracables.

Se sentía uno más. Y así lo transmitía al resto. No permitía divismos ni escándalos en su compañía. Esencia de un tipo que jamás olvidó la austeridad en su Rosario natal y conservaba intactos los códigos de barrio. Dejó este mundo con una cualidad no tan frecuente en el showbusiness : nadie habla mal de él.

Nancy Herrera: -¡Yo traté de agarrarte! ¡Traté de agarrarte! ¿Por qué hiciste eso, Negro, por qué? Luego de las pericias policiales y el trabajo de los forenses, se realizó un velatorio corto y con acceso restringido en la cochería de Rogelio Roldán, amigo de Olmedo e inspirador de uno de sus más recordados personajes.

A las pocas horas, el cadáver fue trasladado en ambulancia a Buenos Aires. Una multitud acompañó el cortejo al Cementerio de la Chacarita, donde sus restos descansan en el Panteón de Actores. Al momento de ingresar el féretro, un aplauso cerrado despidió al querido artista. Edificio Donde Murió Olmedo La noticia de la muerte de Olmedo paralizó al país. Así lo cubrió LA NACION Archivo Olmedo tuvo dos grandes mujeres a su lado: Judith Jaroslavsky y Tita Russ, quienes siempre mantuvieron el bajo perfil. Ellas son las madres de sus hijos Mariano, Marcelo, Javier, Sabrina y Fernando (fallecido en el accidente que también le costara la vida al cantante Rodrigo Bueno).

Con todo, Olmedo tampoco se privó de amar a esculturales chicas de la farándula, algunas de ellas compañeras de trabajo. Era un seductor. Y un enamorado de la belleza femenina. Aquel verano de 1988, el actor batió records de recaudaciones en la boletería del Tronador. Además, el jueves anterior a su muerte se había estrenado el film Atracción peculiar dirigido por Enrique Carreras, con muy buena media de espectadores.

A un presente perfecto le seguirían semanas no menos exitosas: veinte días después la comedia teatral que protagonizaba en Mar del Plata se vería en el Teatro Astral de Buenos Aires. Y, desde abril, los viernes de Canal 9 volverían a contar con los nuevos programas de No toca botón con libro y dirección de Hugo Sofovich. Edificio Donde Murió Olmedo Escena de Atracción Peculiar, junto a Jorge Porcel; fue la última película que estrenó, en 1988. Con su partida, el llamado clan Olmedo quedó desmembrado. Sus integrantes no volvieron a tener la misma repercusión masiva ni éxitos de envergadura. Con él murió una época.

Un modo de hacer humor. Durante varios días, veraneantes y lugareños se acercaron hasta la vereda del Teatro Tronador de Mar del Plata para depositar una flor junto a las fotos del cómico. Aún estaba la marquesina que anunciaba la comedia Éramos tan pobres con la gran gigantografía de Olmedo junto a sus compañeros Javier Portales, Adrián Martel, César Bertrand, Silvia Pérez, Beatriz Salomón, Susana Romero, y Divina Gloria.

Sobre la porteña calle Corrientes, sus manos reposan frente al predio que ocupaba el Teatro Alfil, última sala de Buenos Aires en la que se presentó. Y frente al Maral 39, de espaldas al mar, un monumento lo recuerda en la Mar del Plata que le dio veranos de aplausos y que lo acunó en su segundo fatal.

Pasaron treinta años. Aquella mañana del 5 de marzo de 1988, el cielo esparció su lluvia incontinente enmarcando de gris un amanecer desafortunado. Esa alborada en la que el gran payaso apeló a su última peripecia antes de la escena final, mutando la sonrisa de la comedia en el rictus lúgubre del drama.

Las máscaras del teatro encarnadas en él. Conforme a los criterios de : A 30 años de la muerte de Alberto Olmedo: la tragedia de verano que conmocionó al país